La confinación por coronavirus

El coronavirus o COVID 19, nos ha mostrado que no teníamos todo controlado, y que el ser humano es totalmente vulnerable ante los nuevos desafíos. Ha sido un auténtico tortazo de realidad que nos ha asombrado a todos. Ante esta nueva epidemia, y ante la falta de medicamentos realmente eficaces, solo nos queda la prevención. La cantidad de afectados y muertos por este nuevo virus es tan alto, que el gobierno ha decretado la orden de confinarnos en casa con tal de intentar no propagar su contagio. Es una nueva situación, jamás antes vivida por estas generaciones, y que ahora debemos aprender cómo afrontar la confinación por coronavirus.

Lo que antes solamente eran rumores y suposiciones, ahora es un peligro real, y eso siempre asusta. El miedo nos lleva siempre por caminos oscuros, y todas estas situaciones sustentadas por el temor y la incertidumbre hace mella en nuestro bienestar psicológico y emocional. El miedo mal gestionado nos hace prisioneros, nos paraliza, y no nos deja actuar de forma racional.

Sin duda, estar confinados durante semanas en casa nos va castigando emocionalmente poco a poco. Tanto si estamos en soledad, como si estados acompañados, nuestra mente se ve seriamente dañada cuando aparte de dejarnos llevar por el miedo a contagiarnos, nos vemos obligados a permanecer cerrados, y en cierta manera aislados.

Tenemos que tener en cuenta que somos seres sociales. Necesitamos el aire libre y relacionarnos. El coronavirus nos ha empujado a distanciarnos de los demás, quedándonos confinados en casa. Son medidas duras pero necesarias para parar la propagación de tan peligroso virus.

Quedarse en casa conlleva el padecimiento de una serie de consecuencias psicológicas, como descubriremos en este artículo, y una guía para poder superar esta situación en el plano emocional. No podemos dejar llevarnos por el miedo, la desesperanza o la angustia, entre otras emociones. Ahora que estamos sufriendo esta situación, debemos aprender cómo afrontar la confinación por coronavirus.

Consecuencias psicológicas por la confinación

Una de las consecuencias psicológicas que surgen primero debido al aislamiento o la confinación es el cambio en estado de ánimo. Conforme van pasando las horas y los días, la esperanza y el positivismo reinante en los primeros momentos, se van convirtiendo en desesperanza, y angustia en algunos momentos. Estar en un estado sin motivaciones, y sin recibir ningún estímulo externo, hará que nos aislemos más, y por ende, nuestro estado de ánimo se irá deteriorando. Esa tristeza mal gestionada puede llevar a generar cuadros depresivos, que harán que la persona confinada se encuentre realmente baja de energías, y de cansancio mental.

El miedo y el hecho de no poder controlar la situación, ya que escapa por completo de nuestro control, hará que nuestros niveles de estrés sean verdaderamente altos. Es una situación extrema, y ello genera una gran presión. Presión que, mal gestionada en el tiempo, puede desembocar en la temida ansiedad. Por ello no podemos dejarnos llevar por el miedo y la incertidumbre.

Otra de las consecuencias es la bajada en la autoestima al vernos poco productivos. Cuando quedamos confinados, aunque trabajemos mediante el teletrabajo, nos sentimos mucho menos productivos. Nuestra mente nos juega una mala pasada, y no es capaz de valorar nuestro propio esfuerzo. Quizás no tenemos la misma sensación de trabajo yendo a un lugar a trabajar que trabajar en casa, aunque el trabajo sea el mismo. Tal vez el hecho de no desplazarse y estar en el lugar donde descansamos normalmente, hace que no percibamos el trabajo como tal realizándolo en casa. 

Y por último, remarcar el aislamiento, como otra de las consecuencias del confinamiento. Al estar en casa todo el día, y dejar de relacionarnos con los demás, al final nos cuesta volver a remontar la comunicación con nuestros seres queridos, aunque sea por teléfono. El confinamiento hace que nos vayamos aislando cada vez, y eso es peligroso. Puede hacer que nuestro bienestar emocional se vea seriamente alterado. Por todo ello debemos aprender a cómo afrontar la confinación por coronavirus.

Cómo afrontar la confinación por coronavirus

Ante situaciones tan adversas e insólitas, debemos ante todo mantener la calma, y en la medida de lo que se puede, seguir con la mayor normalidad posible. Tenemos que aprender a seguir ciertas pautas para que el confinamiento al que nos vemos obligados, si no queremos padecer las secuelas propias de este tipo de situaciones. Y entre dichas pautas encontramos:

  • Mantén una rutina establecida. Ten un horario fijo al día para cada cosa. Tenemos todo en orden y pautado nos ayudará a mantener la mente ocupada, además de sentir que estamos viviendo como lo haríamos normalmente. Dúchate, vístete, limpia la casa, juega con tus hijos, trabaja, etc. Qué cada cosa tenga su lugar, su espacio y su tiempo. 
  • Haz todo aquello que tenías pendiente. No hay nada mejor que sentirnos productivos en estos momentos. Hacer todo aquello que tenemos pendiente nos ayudará a sentirnos bien, además de sentirnos activos. 
  • No te aísles. Tanto si estás en soledad como acompañado en tu confinamiento, habla con personas que estén fuera de tu entorno. Llámalos y habla un poco con ellos. Te ayudará a no sentirte tan aislado, además de recibir estímulos y noticias externas. Te hará sentir bien.
  • Actívate. No te quedes todo el día en sofá. Haz algo de deporte, camina por casa, haz flexiones, etc.,, o sal simplemente al balcón y toma un poco el sol. Hacer algo de actividad hará que te sientas realmente bien.
  • Expresa tus emociones. Habla con las personas que tienes cerca o con aquellas que puedes llamar, y comunícate con ellas. Hazle saber cómo te sientes, y escúchalos. Siempre es positivo verbalizar aquello que sentimos. De ese modo, será mucho más sencillo gestionar todas esas emociones que nos paraliza o nos hacen daño.
  • No intentes controlarlo todo. Es hora de cuidarte, y de mantenerte lo mejor posible durante este confinamiento. Para saber cómo afrontar la confinación por coronavirus, debemos dejar que todo fluya. No nos exijamos estar siempre al cien por cien. Habrá días malos, días que no tengamos energías, o días que no nos apetezca hacer nada. Pues en esos días no te exijas nada. Deja que pase, y no intentes hacerlo todo. No pasa nada por tener días menos buenos, y que no sean nada productivos. Esos días son para cuidarte y descansar de todo.
  • Haz aquello que te haga feliz. Toca algún instrumento musical que tenías olvidado, juega a videojuegos, ve alguna película, haz pasatiempos, lee un libro, escribe. Haz todas esas actividades que te hagan sentirte bien, y te permitan tener la mente ocupada. Lleva positividad a estos días grises. 

Ten en cuenta de que todo pasará. Esto simplemente es una situación especial y necesaria, para no contagiarnos ni contagiar a nadie. El coronavirus, a falta de una vacuna efectiva, se le gana mediante la prevención y la contención de la enfermedad. Y ello requiere que estamos en casa sin tener contacto con los demás. Es una buena ocasión para hacer todo aquello que teníamos pendiente, y por qué no, descubrir otras cosas que nos fascinan y nos hagan sentir bien. Porque nuestro objetivo ahora debe ser cuidarnos y cuidar nuestro bienestar emocional. Al final el virus remitirá, aprovecha ese tiempo de forma constructiva. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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