Los padres tóxicos

Hay padres que se creen con el derecho de someter y dominar a sus hijos. Utilizan su posición de poder dentro del núcleo familiar, para conseguir que sus hijos le obedezcan en todo momento. Tienen la imperiosa necesidad de controlar tanto su entorno como las personas que habitan en él. En este caso, sus propios hijos. El daño emocional que pueden producir es suficiente para que abordemos cómo son los padres autoritarios.

Quien emplea la autoridad para someter a los demás, lo hacen por su propio bien, y para su propio beneficio. Saben que llegando a dominar a los demás, conseguirán todo lo que desean. En el caso de los padres autoritarios, solo pretenden que sus hijos accedan a sus órdenes. Es un modo de maltrato que les resulta útil para poder imponer su voluntad, y alcanzar sus propias metas personales.

Normalmente, esta clase de personas aprovechan su posición dentro de la familia, para conseguir que todos sus hijos, e incluso su pareja, estén siempre atento a sus exigencias. Porque debemos saber que los padres que usan la autoridad como forma de dominación, también suele serlo con su pareja. No podrían ejercer su control si la madre de sus hijos se opusiera a ello. Por ese motivo extiende sus tentáculos a todos los miembros de la familia.

Son personas que no aceptarán nunca una negativa, ni ningún atisbo de resistencia. Si se encuentra con un no de sus hijos, no dudará en aplicar algún tipo de castigo, ya sea verbal como incluso físico. La dominación requiere de violencia, y de ella se aprovechan esta clase de padres para someter a sus hijos. Por todo el daño que hacen, es necesario que descubramos cómo son los padres autoritarios, para si reconocemos su forma de ser y actuar en nuestros propios padres, podamos saber cómo actuar.

Cómo son los padres autoritarios

Todos los padres que utilizan su posición de poder para someter a sus propios hijos, poseen unos rasgos de personalidad comunes. Es importante identificarlos para si en el caso de que se asemejen al de nuestros propios padres, podamos actuar contra ellos, y dejar que nos dominen, y que nos hagan más daño. Y entre las características comunes de los padres autoritarios encontramos:

  • Su autoestima es baja. Realmente los padres autoritarios, aunque sus hijos lo perciban como alguien poderoso, son personas frágiles que solamente se sienten superiores aplicando su autoridad con aquellas personas que puede dominar, como sus propios hijos. La percepción que tienen acerca de ellos mismo es negativa.
  • Carecen de empatía. Son personas que no son capaces de ponerse en el lugar de los demás, ni identificar el daño que pueden hacer a las personas que someten y dominan. Por ese motivo, son capaces de hacer todo lo que hacen a sus propios hijos.
  • Son narcisistas. Tenemos que entender que esta clase de personas solamente miran por ellas mismas. Sus temas de conversación siempre son para vanagloriarse por todo, y criticar a los demás. Suelen crearse una visión idealizada de ellos mismos.
  • Necesitan el control. Como son personas que soportan un gran estrés, necesitan tener todo su entorno, y las personas que están en él, controlados. Es la única forma que tienen para rebajar toda la ansiedad que padecen.
  • Son exigentes. Esta clase de padres no aceptar ningún error, ni ningún fallo de sus hijos. Les insta a estar siempre pendientes de sus exigencias. Por tanto, no dejan ni un instante de imponer sus voluntades.
  • No soportan la frustración. Las personas que intentan imponer su voluntad, son incapaces de aceptar una negativa, o de gestionar bien una adversidad. Son personas que no son capaces de aceptar un no.
  • Su pensamiento es rígido. No suelen aceptar bien los cambios, y su forma de pensar se basa en una serie de patrones establecidos por su propia experiencia. No son capaces de aceptar un modo de pensar que no sea como el suyo.

Cómo se comportan los padres autoritarios

El comportamiento de los padres autoritarios siempre van dirigidos a conseguir dominar a sus hijos. Harán todo lo que sea por anular la voluntad de sus hijos, y de ese modo alcanzar sus propias metas. Lo malo de todo ello, es que hacen tanto daño con su conducta, que pueden destruir por completo a sus hijos, y a toda persona que lleguen a dominar, como puede ser su pareja. Y entre los comportamientos más comunes de los padres autoritarios encontramos:

  • Destruyen la autoestima de sus hijos. Si quieres someter y dominar a alguien, simplemente debes anularlo. Para ello, esta clase de padres utilizará técnicas como el reproche para que sus hijos se perciban a si mismos como personas no válidas. De ese modo es más sencillo conseguir dominarlos.
  • Usan el miedo. Por su posición dentro del núcleo familiar, sabe que con las amenazas, y los posibles castigos, puede conseguir doblegar las voluntades de sus hijos. El miedo siempre es una herramienta efectiva para someter a alguien.
  • Emplean la crítica. Saben que sus hijos estarán pendientes de las valoraciones de su padre, por ese motivo les criticará por todo lo que hagan y digan. Es un modo para arrebatarles la seguridad en si mismos, y crear a la víctima perfecta. Una persona que no se valora, se dejará someter de un modo más sencillo.
  • Aplican la violencia. Si obtienen una negativa por parte de sus víctimas, esta clase de padres puede utilizar la violencia, ya sea verbal como física. Su objetivo es someter a sus hijos, y no aceptará ningún no. Suelen ser implacables.
  • Pueden usar la manipulación. Aunque la manipulación es un método más sutil de someter a alguien, esta clase de padres puede emplearla, igual que el chantaje. Puede utilizar cualquier técnica para poder dominar a sus hijos.
  • Culpabilizan a los demás. No suelen responsabilizarse por sus actos. Sus fallos o sus errores siempre para ellos son culpa de los demás. De ese modo, se quitan responsabilidades y refuerzan su imagen de persona válida.

El daño que hacen los padres tóxicos

Si sabemos cómo son los padres autoritarios, podemos intuir todo el daño que pueden llegar a hacer a sus propios hijos. Su modo de actuar va encaminado a conseguir someter y dominar a los demás. Para ello debe destruir la autoestima de sus víctimas. Cuando las anula puede conseguir que accedan a todo lo que les pida. Para sentirse bien hacen que los demás acaben siendo la sombra de lo que son. Ello también repercute en el estado de ánimo de sus víctimas. Si te hacen pensar que no vales nada, y que todo lo haces mal, la tristeza que sentirá la víctima será intensa y profunda. Esto puede ocasionar que puedan sufrir cuadros de depresión aguda.

Estar pendientes a las exigencias de un padre autoritario, hará que sus víctimas estén siempre en alerta, soportando un gran nivel de estrés. Si ese estrés acumulado se prolonga en el tiempo, dará paso a la temida ansiedad. Es muy frecuente que esta clase de víctimas sufran cuadros ansiosos continuos. Esta es una de las secuelas más comunes de recibir la clase de maltrato que puede ejercer los padres autoritarios.

Por último, cabe remarcar que esta clase de padres propagan el miedo en el interior de sus hijos. Ese miedo y esa angustia, a las víctimas, les hará experimentar emociones tan negativas como pueden ser la ira, la rabia, o el rencor. Además, los hijos de esta clase de padres suelen padecer una constante culpa. Es decir, se sienten culpables por todo. Eso es el efecto de recibir críticas y reproches constantes por parte de su padre.

Cómo tratar a los padres autoritarios

Como hemos podido comprobar, las heridas emocionales que generan los padres autoritarios a sus propios hijos son terribles, y muy difíciles de tratar. Las víctimas de esta clase de maltrato parental necesitarán ayuda psicológica. La terapia se convertirá en una herramienta que les ayudará a cerrar todas y cada una de las heridas que han sufrido, y de ese modo, tener un futuro sin esa pesada carga.

Es cierto que, cuando somos pequeños, no tenemos las herramientas necesarias para frenar el comportamiento de un padre autoritario. En esos momentos tenemos que obedecer las directrices de nuestros padres, y llegaremos a normalizar que nuestro padre puede ser así. Pero cuando somos adultos, podemos frenar en seco ese tipo de abuso. Podemos poner límites, y no permitir que nuestro padre se comporte de un modo autoritario. O simplemente, podemos alejarnos de él. Lo que no podemos consentir es que nadie siga haciéndonos daño. Tenemos la capacidad de cerrar esa puerta, y seguir con nuestras vidas. No tenemos que vivir con esa carga. Debemos apostar por nosotros mismos. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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