Cuando dejamos de salir de casa

Nuestro hogar se convierte también en nuestro refugio. Nada malo puede ocurrirnos entre las paredes de nuestra casa. Para algunas personas, su morada se convierte en su zona de confort, donde nada pasa, y donde no estamos expuestos a ningún peligro inminente. El hecho de aislarnos conlleva un precio emocional, es decir, unas consecuencias psicológicas por no salir de casa.

Igual que hay personas que necesitan salir, y experimentar el mundo que hay afuera, hay otra serie de personas que les aterra, por el motivo que sea, exponerse a todo lo que les puede ocurrir cuando salen de casa. Esos miedos e inseguridades les hace aislarse cada vez más, hasta generar un gran malestar emocional y psicológico, como veremos en este artículo. Al final, todo aquello que no podemos controlar nos asusta de tal manera que nos paraliza.

Salir de casa es fundamental para la buena salud tanto física como mental. Todos necesitamos relacionarnos, experimentar, y tener nuevas vivencias. Estamos diseñados para movernos, no para estar quietos y aislados. Así que factores como el miedo, no nos pueden empujar a quedarnos en nuestro hogar. Si caemos en esa trampa tendremos serias secuelas psicológicas por no salir de casa. 

Causas de no querer salir de casa

La causa principal para no querer salir de casa es el propio miedo. El miedo nos paraliza, y nos hace buscar un refugio donde nos sintamos protegidos. En este caso, el hogar se convierte en una zona de confort difícil de abandonar. Quien tiene miedo a exponerse al mundo exterior acaba por aislarse, y eso siempre tiene un precio emocional, empeorando aún más el estado psicológico de quien sufre esta clase de temores. Y entre las principales causas de no querer salir de casa por el miedo están:

  • Personalidad introvertida. La persona que es tímida, y no sabe como gestionarla adecuadamente, evitará por todos los medios exponerse a todo lo que teme, que en este caso sería el hecho de relacionarse con los demás. No es tanto el miedo a salir de casa, como el miedo a tener que hablar con alguien, aunque son miedos que están estrechamente relacionados.
  • Padecer algún trastorno. Las personas que sufren algún tipo de trastorno, como son: el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad, la depresión, agorafobia, o fobia social, ello les llevará a no querer salir de su casa. La falta de motivación, el miedo, o la apatía son síntomas propios de estos trastornos que favorecerán que la persona que los sufre no quiera aventurarse fuera de su casa. 
  • Comodidad. Hay personas que quizás trabajen en casa, o se sientan muy cómodos en su propio hogar, y no necesiten salir a la calle. Pero al final, esa comodidad nos puede a llevar a padecer serias secuelas psicológicas por no salir de casa, como puede ser la ansiedad o la depresión. Tenemos que salir, y experimentar todo aquello que nos proporciona el mundo exterior. 

Las conductas insanas de no salir de casa

Cuando una persona decide quedarse en casa, lo primero que hace es establecer unas rutinas propias para todo. Se presta más atención a la hora de descansar y comer, y menos en el cuidado de uno mismo.  Al no tener esa exigencia de estar limpio y aseado, porque estamos aislados, las personas que se queda en casa comienzan a despreocuparse de todo lo que tenga que ver con sus propios cuidados. Ya no tendrán interés en su higiene, ni es su aspecto físico, y eso siempre genera ciertos malestares psicológicos y emocionales.

Si una persona se queda varios días en casa, e incluso semanas, comenzará a descuidar su higiene, con todo lo que ello conlleva. Pero también comenzará a tener sus propios horarios para, por ejemplo, comer o dormir, y ese caos al final conllevará sufrir las consecuencias psicológicas por no salir de casa. Es totalmente perjudicial quedarse en casa, y limitar nuestras vidas a las paredes de nuestro hogar. Es cierto que podemos tener algo de alivio psicológico, pero el miedo hay que afrontarlo, nunca evitarlo.

Nuestro organismo, y sobre todo nuestra mente, siempre funcionan mejor cuando tenemos nuestro día a día organizado. En estas rutinas también está el hecho de salir, y relacionarse con los demás. Quien no sale de casa, carece de una rutina organizada, y por tanto, ese caos le llevará a soportar los días con angustia y desmotivación. No podemos caer en esa trampa, y comenzar a salir todo lo que necesitemos. Somos nuestra responsabilidad, y quedarnos en casa solamente nos hace daño, tanto a nivel físico como emocional.

Consecuencias físicas de no salir de casa

Quedarte en casa siempre nunca es una buena opción. Una inactividad prolongada puede llevarnos a aumentar de peso, y a perder masa muscular. Ese hecho nos llevará a sufrir ciertas dolencias físicas como la acentuación de dolores musculares, cefaleas, o mareos continuos, entre otros. El ser humano está diseñado para moverse, y no quedar mucho tiempo inactivo. Todas esas reacciones físicas, por el aislamiento, tiene su repercusión en el plano psicológico o emocional.

Otra de las consecuencias físicas más comunes de quienes deciden moverse de casa, es que padece una deficiencia de vitamina D. Sin obtener esta vitamina de los rayos del sol, comenzaremos a padecer una fragilidad extrema en nuestros huesos, y podemos llegar a sufrir ciertas enfermedades cardiovasculares, y diabetes. Además, sin esta vitamina tan necesaria, comprobaremos que nuestra piel se vuelve más pálida, y podemos sufrir alteraciones cutáneas como eccemas, o heridas. También podemos sufrir un incremento de nuestras arrugas.

Consecuencias psicológicas por no salir de casa

Lo primero que puede experimentar una persona cuando decide no salir de casa, es una bajada de ánimo muy brusca. La inactividad y la falta de motivaciones pueden favorecer la aparición de cuadros depresivos, que aún agravarán más la situación, y la persona que lo padece carecerá de las energías suficientes para salir al exterior, e incluso para hacer las tareas cotidianas. En definitiva, caerá en una profunda apatía y tristeza.

Otra consecuencia que conlleva el hecho de dejar de salir de casa, es un empeoramiento de la autoestima. Verse incapaz de hacer cosas, y de relacionarse, agravará más la percepción negativa de uno mismo. Sin motivaciones, el autocuidado se verá comprometido, y nuestro aspecto físico no será el ideal, percibiéndonos como personas totalmente incapaces o poco válidas. Unos sentimientos capaces de destruirnos por completo, y que se intensificarán aún más con el aislamiento.

El miedo nos puede empujar a no salir de casa. Nos puede llegar a aterrorizar, exponernos a todos los peligros e incertidumbre que conlleva el hecho de salir de casa. Ese miedo nos hace angustiarnos, y ello siempre nos llevará a padecer ansiedad. Para dejar de sufrir la sintomatología tan grave de este trastorno, las personas que lo sufren, intentarán controlarlo todo. Estar en alerta para prever posibles peligros, y eso les prohibirá salir de su hogar. Es una de las consecuencias psicológicas por no salir de casa más comunes.

El aislamiento, aunque sea voluntario o por el padecimiento de cualquier trastorno, nos llevará a padecer una distorsión cognitiva grave. Es decir, los pensamientos negativos recurrentes serán una realidad, y ello empeorará nuestro estado de ánimo. Además, la aparición de emociones tan negativas como la tristeza, la ira, o la rabia serán una consecuencia directa de estar en esa situación. Realmente, el estado psicológico de una persona que no sale de casa se verá seriamente dañado, necesitando de todo el apoyo y la ayuda psicológica que pueda recibir, para vencer sus miedos, y poder sentirse bien de nuevo.

Cómo afrontar las consecuencias psicológicas de no salir de casa

Si notas la necesidad de aislarte y de quedarte en casa, deberías reflexionar acerca de la razón que te empuja a hacerlo. Es importante que identifiques las causas de tu negativa a salir fuera de tu hogar. Si sabes que te paraliza sabrás como puedes afrontarlo. No puedes caer en la trampa de no salir al exterior, y quedarte siempre en esa zona de confort en la que se convertirá tu hogar. Cuando te veas en esa situación lo mejor que puedes hacer es pedir ayuda. La terapia te ayudará a sentirte bien de nuevo afrontando todos tus miedos y sufrimiento. Al quedarte en casa, solamente agravará más malestar psicológico. Así que, apuesta por la terapia, y vive sin limitaciones. ¡Adelante!

 

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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