Cuando somos demasiado confiados

Ser confiado o no, dependerá de nuestra experiencia vital. Si una persona ha tenido vivencias negativas donde se ha sentido traicionada, o abandonada por aquellas personas que quería, quizás desarrolle una desconfianza infundada hacia los demás. Cuando somos demasiado confiados es una cuestión de haber vivido en ambientes sanos, donde ha habido un apoyo constante.

Decir que todo lo que vivimos origina una huella imborrable en nuestra alma. Por ese motivo, si hemos sido objeto de un maltrato, sea cual sea, la desconfianza será a partir de esas vivencias una constante, ya que tendremos siempre presente el miedo a ser de nuevo las víctimas de cualquier atropello que podamos sufrir.

Cuando somos demasiado confiados a veces nos hacen daño. Cuando se confía en alguien corremos el riesgo de que esa persona nos pueda traicionar. Pero confiar en si no es un error. Quien falla es la persona que es capaz de vulnerar la confianza que hemos depositado en ella. No podemos vivir siempre con el miedo a que nos hagan daño, porque es un miedo que no nos dejará evolucionar emocionalmente.

A veces podemos pecar de ser demasiado ingenuos, y es por ello que nos dañan. Pero el verdadero problema lo tiene quien es capaz de traicionar a alguien que le quiere. Porque el dolor se puede superar, pero ser una persona con mal corazón, es para siempre. Tenemos que aprender que confiar no es malo en sí, quizás deberíamos ser algo cautos, pero no podemos vivir siempre con el miedo a ser traicionado. Es algo que realmente no podemos controlar. Solo dependerá de la otra persona, no de nosotros.

La importancia de ser emocionalmente confiados

Dar nuestra confianza a los demás es dejarle una ventana abierta a los demás a nuestras emociones. Si confiamos en alguien, seremos capaces de mostrarnos tal y como somos, sin miedos y sin límites. Tendremos la confianza de dejar que todas nuestras emociones se expresen sin filtros.

Confiar no deja de ser una manera de relacionarnos basada en la seguridad y en el afecto con los demás. Cuando alguien nos falla y traiciona esa confianza, comenzamos a recelar y a estar más alerta en futuras relaciones. Ser cauto forma parte del miedo, y esté al final limita toda nuestra vida y el modo en el cual nos relacionamos. La falta de confianza se aprende a base de las experiencias dolorosas.

Cuando somos demasiado confiados quizás nos haga caer en malas experiencias, ya que siempre existirá alguien que intenté aprovecharse de nuestra buena voluntad. Por ello, es necesario ser más cautelosos, y que mostrar nuestras emociones de un modo más pausado. Al final quizás el secreto sea dejar que todo fluya, y cuando no sea así hacer caso a todas esas alertas interiores que se despertarán en ese momento.

Tipos de confianza

Podemos llegar a identificar dos clases de confianza. Una sería más emocional, y otra más racional. A continuación, encontrarás la descripción de ambas. Y estas son:

  • Confianza emocional. Es aquella que surge en un plano afectivo, y damos nuestra confianza a las personas queridas o amadas. Gracias a confiar en estar personas, somos capaces de mostrarnos tal como somos, y de ese modo, abrir nuestro corazón al completo.
  • Confianza racional. En este caso, la confianza que depositaríamos en los demás dependerá más de un juicio personal que de los sentimientos. Es decir, analizaremos si la persona merece nuestra confianza, y sí es así, se la daremos.

Decir que siempre podemos errar a la hora de dar nuestra confianza a ciertas personas, aunque hayamos confiado después de haber reflexionado acerca de cómo es determinada persona. No son valoraciones fiables, ya que podemos estar percibiendo a una persona como no es. Por ese motivo no podemos hablar de fiabilidad a la hora de confiar emocional o racionalmente en una persona.

Cómo superar una traición

Cuando damos nuestra confianza a alguien, esta persona debe valorarla y cuidarla. Quien no lo hace es porque realmente no le importamos, y es capaz de dañarnos para conseguir aquello que quiere. Por ello, podemos decir que el problema lo tiene realmente esa persona, ya que no ha sido capaz de valorar la confianza que alguien ha depositado en ella.

Que alguien confíe en ti es realmente un tesoro. Si alguien nos percibe como alguien digno de su confianza, es realmente una bendición. Debemos así que responder adecuadamente a ese gesto, ya que podemos considerarlo como uno de los mayores privilegios. Tenemos que grabarlo a fuego en nuestra mente. No hay nada que justifique una traición, porque es un acto que requiere planificación e intención. Quien traiciona sabe que lo hace, y lo peor de todo, saben el daño que hacen.

Si alguien decide traicionarnos, lo primero que debemos hacer es aceptar lo ocurrido. Jamás debemos culparnos por ello, ni buscar venganza. No podemos controlar qué hacen los demás. Solo podemos decidir lo que hacemos nosotros, y lo mejor en estos casos es perdonar. Como siempre remarco, cuando digo perdonar, no digo seguir como si nada hubiera pasado, sino dar un perdón que signifique pasar página y seguir con nuestras vidas. Para ello tenemos que librarnos del rencor y del odio. Perdonar para poder liberarnos de todas esas emociones negativas. Si quieres mantener la relación con esa persona ya es decisión tuya.

Es importante en caso de dar nuestra confianza a alguien, establecer nuestros límites. Es decir, dejar claro a esa persona hasta dónde puede llegar o no en vuestra relación. De ese modo sabrá que si sobre pasa tus propios límites puede despedirse de mantener esa relación. Al final debes de ser la persona más importante para ti, y si otra es capaz de dañarte, no se merecerá tenerte a su lado.

Y recuerda que cuando somos demasiado confiados podemos acabar dañados, pero no debemos vivir siempre desconfiando. Al final siempre debe haber un equilibrio, y ello quizás lo conseguiremos siendo cautelosos. Nuestra confianza debemos darla a quien demuestre que la merece, con su ayuda, su apoyo, y su comprensión. La confianza es lo mejor que te puede dar una persona, si la recibes cuídala como un verdadero tesoro. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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