Esperar que tu pareja cambie

Cuando comenzamos una relación lo hacemos con toda nuestra buena voluntad y mejores deseos. En esa situación nos embarga una gran ola de felicidad propiciada por el hecho de compartir el camino con la persona amada. Los inicios son realmente algo alentador, capaz de devolvernos a la vida, pero hay veces que conforme el tiempo va transcurriendo, vemos que la persona que está a nuestro lado no es tan ideal como creíamos, y vamos comprobando como su actitud y su forma de comportarse con nosotros es distinta, y mucho más distante. En esos momentos en que nuestra relación se tambalea, una de las pocas esperanzas que nos hace seguir adelante es el hecho de esperar que nuestra pareja cambie por nosotros, y vuelva a ser la persona que era antes.

Todos intentamos siempre dar una buena primera imagen. Queremos conectar y encajar con los demás, y damos la mejor versión de nosotros mismos. Con el tiempo, todas esas capas se van cayendo, y al final cada uno se muestra tal y como es. Lo mismo ocurre en las relaciones de pareja. Cada miembro que conforma una unión sentimental, dará lo mejor de si mismo al principio, dando una imagen buena al principio. Pero con el tiempo las relaciones se van estabilizando, dejando atrás el fulgor que se produce al principio, y cada uno se va mostrando tal y como es. Y en ese momento, quizás no reconozcamos a la otra persona, o esa persona se comporte diferente con nosotros. Es una situación muy dolorosa y angustiante, qué manudo nos hace que nos agarremos a la esperanza de que nuestra pareja cambie y vuelva a ser la persona de la cual nos enamoramos, aunque pocas veces sea así, y lo único que haga es producirnos más dolor y sufrimiento.

Esperar que nuestra pareja cambie se puede convertir en el último jirón que haga que nuestra relación siga adelante. El deseo que nuestra pareja nos dé la atención y el cariño que necesitamos puede convertirse en una auténtica tortura, ya que nos lleva a depender de esa persona, y nos obliga a estar pendientes de su conducta y comportamiento, llevándonos a sufrir un gran nivel de angustia y de ansiedad.

En estos casos es fundamental que ayuda terapéutica. La terapia de pareja puede ayudar a gestionar todo este proceso, y dar las herramientas más adecuadas para reconducir una relación amorosa, o en su defecto, ayudar a las personas involucradas a aceptar una ruptura constructiva. Es importante afrontar siempre los problemas de un modo directo y conciso. Mirar hacia otro lado o esperar que nuestra pareja cambie sin más es un error, solamente nos llevará a padecer un sufrimiento innecesario, como veremos en este artículo.

Esperar a que nuestra pareja cambie nos lleva a la dependencia

Todos tenemos una serie de carencias y anhelos afectivos o emocionales que queremos cubrir. Cuando comenzamos una relación esperamos que esa unión nos aporte cariño y atenciones, pero cuando las relaciones comienzan a deteriorarse, y todo empieza a destruirse, solamente esperamos a que todo cambie. Y nada cambia por si solo. Toda problemática requiere de una intervención, y esperar que nuestra pareja cambie es una llamada desesperada porque la persona amada sea la mimas que antes, y que nuestra relación no se rompa.

Esperar que alguien cambie nos somete a ese deseo desesperado, y nos hace esclavos de la necesidad de atenciones que nos han sido arrebatadas con el tiempo. Es entonces cuando el amor se convierte en una gran necesidad, y todo cambia, convirtiéndonos en personas temerosas del futuro, y necesitadas de las atenciones que podemos obtener de nuestra pareja. De ese modo nos convertimos en personas emocionalmente dependientes.

La desesperación de ver cómo nuestra pareja se aleja cada vez más de nosotros, puede hacer que nos convirtamos en personas dependientes. La necesidad se apodera del amor, y entonces empezaremos a reclamar y solicitar las atenciones que anhelamos. Haremos lo que sea por tener las atenciones de la persona amada, y ello nos puede llevar a mantener relaciones totalmente tóxicas y dañinas.

La dependencia emocional siempre nos llevará a transitar por caminos llenos de obstáculos y de sufrimiento. No podemos reclamar la atención de nadie. El amor se basa en el respeto, el cariño, y en compartir el camino, cuando una relación falla se debe buscar soluciones cuando existen, y cuando no, gestionar una ruptura lo menos traumática posible. Esperar que tu pareja cambien por ti es aferrarse a un clavo ardiendo. Es importante aceptar la realidad, y buscar las mejores soluciones. No se puede mirar hacia otro lado, y esperar a que todo se solucione. No podemos caer en error de depender de otra persona, si una relación no funciona, simplemente hay que dejar que todo siga su curso, y por el bien de ambos, dar por finalizada la relación cuando no se puede reconducir.

Consecuencias emocionales de esperar ese cambio

Esperar que tu pareja cambie puede ser realmente agotador, y tener su eco en nuestra salud mental y emocional. Cuando las cosas no van bien, y no sabemos cómo gestionar lo que está ocurriendo, ello nos lleva a sufrir un gran nivel de ansiedad y angustia. Estar pendientes a cómo actúa o cómo nos trata nuestra pareja hace que nuestros niveles de estrés se vean seriamente aumentados, llegando incluso a padecer los temidos ataques de pánico si la situación no mejorar.

En el caso de que estemos esperando que nuestra pareja vuelva a ser la misma de antes, ese hecho repercutirá en nuestro estado de ánimo. Ver cómo nuestra pareja no nos corresponde y se aleja cada vez más de nosotros, hará que nuestra tristeza cada vez más profunda, llevándonos a padecer un verdadero cuadro depresivo.

Nuestra autoestima también se verá dañada. El hecho de que nuestra pareja ya no nos valore como lo hacía antes, ni comparta nada con nosotros, eso hará mella en nuestro modo de percibirnos y de aceptarnos. El dolor será tan grande que incluso daremos paso a emociones tan negativas como la ira, la rabia, o el rencor. Un corazón roto es capaz de atraer todas esas emociones tan dañinas.

Cuando existe la promesa del cambio

Cuando las relaciones no van bien, y están muy deterioradas, siempre existen las promesas del cambio cuando se quiere retener a la pareja. Lo cierto es que nadie cambia si no quiere hacerlo, o mejor dicho, si no está preparado para ello. Así que, a menudo se dan promesas que difícilmente se van a cumplir.

Las promesas incumplidas dentro de una relación son realmente dolorosas, ya que crean falsas expectativas que nunca llegan a materializarse. Cuando alguien promete que cambiará es porque aún quiere a esa persona a su lado, y no quiere perderla. Quizás en estos casos aún se pueda reconducir esa relación, y para ello sería totalmente imprescindible la ayuda terapéutica.

Toda relación evoluciona, y a veces el tiempo y la rutina, junto a otros problemas, puede hacer que el amor desaparezca, y que las parejas se distancien. Las promesas a menudo son fruto del miedo, y solamente generan más sufrimiento y dolor. Esperar que tu pareja cambie puede llegar a ser realmente frustrante y desesperanzador.

Cuando el cambio sí es posible

Existen relaciones que por problemas o situaciones se van deteriorando, llegando incluso a romperse. Son casos donde el amor persiste, pero la relación se ha ido a pique por algún otro motivo. En estos casos, el cambio se puede realizar, ya que las personas que conforman una pareja siguen sintiendo el mismo amor por la otra persona. Cuando los sentimientos están presentes, todo es posible.

En estos casos, donde la relación se puede reconducir y salvar, es imprescindible la ayuda psicológica. La terapia nos ayudará a tener las herramientas emocionales para poder restablecer los pilares de nuestra relación. Por tanto, la terapia de pareja es una gran ayuda a la hora de reconducir la relación sentimental de una pareja donde el amor sigue estando presente.

Cuando nuestra pareja no cambia

Esperar que nuestra pareja cambie es totalmente agotador. Dejar que la otra persona tenga ese poder, y permitir que ello nos lleva a prolongar una relación que no nos aporta nada, solamente sufrimiento y dolor, es un error. No podemos esperar que nadie cambie. Si nuestra relación sentimental no funciona, lo mejor es permitir que cada uno siga su propio camino. Debemos optar por una ruptura lo menos traumática posible.

Lo realmente dañino para nosotros mismos es engañarnos con promesas que nunca se van a materializar. Si nuestra relación está tan deteriorada que nos hace más daño que felicidad nos aporta, debemos plantearnos dar por finalizada esa relación, por muy difícil que sea, ya que prolongar las relaciones rotas solamente nos hará más daño, y experimentaremos un mayor sufrimiento. Las relaciones se basan en el respeto, en el cariño y el amor, si estos pilares falla, la relación se romperá. Si es así, no podemos prolongar más la agonía. Tendremos que tomar las decisiones más constructivas para ambas partes. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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