Hijas de madres tóxicas

Hijas de madres tóxicas

Existen una clase de madres capaces de someter a sus hijos para conseguir todo aquello que desean. Son personas que perciben a los demás como simples objetos, necesarios para poder alcanzar sus metas. Es por ello que no dudarán en utilizar, manipular, chantajear o incluso abusar de las personas más cercanas, y de ese modo cubrir sus necesidades emocionales. Las hijas de madres tóxicas son las víctimas ideales, ya que suelen ser empáticas y bondadosas, las características que busca todo manipulador emocional en sus víctimas, debido a que facilita someterlas a su voluntad.

Las hijas de madres tóxicas se ven sometidas al yugo de una madre implacable, que será capaz de todo por obtener la atención de su hija, y cubrir sus carencias emocionales. El egoísmo propio de esta clase de madres hace que interpongan sus necesidades, al bienestar de sus hijos o como en este caso, de su hija. No les importará lo más mínimo el daño que puedan generar, solo les importa conseguir sus propios objetivos personales.

Tenemos que tener en cuenta que las hijas de esta clase de madres tóxicas, han crecido desde muy pequeñas bajo el yugo de una figura femenina amenazante y hostil. Desde que eran niñas solo han recibido el abuso, el control, y las agresiones de la persona que más tenía que cuidarla. Una persona que ha sido capaz de proyectar sus miedos, inseguridades y miserias personales sobre su hija, generando un daño totalmente incalculable. Esas niñas llegarán a la edad adulta siendo personas gravemente heridas y rotas. Un dolor que necesitará de una intervención psicológica continua para sanar y superar ese sufrimiento.

Cualquier persona que se ha visto sometida al chantaje o a la manipulación de una madre tóxica, desarrollará ciertos trastornos como la depresión, la ansiedad, o la dependencia, ya que han crecido bajo la sombra del maltrato emocional. Porque al fin y al cabo, abusar de una hija para conseguir sus propias metas, es una clase de maltrato, cuyas heridas acompañarán a esa persona para siempre.

Cómo son las madres tóxicas

Qué decir que cada madre tóxica es diferente y emplea un modo distinto de someter a sus hijos, pero todas ellas reúnen una serie de características comunes que nos pueden servirá para identificarlas. De ese modo poder evitar que puedan hacer más daño del que ya han hecho, y de ese modo permitir que sus hijos pueden librarse de ese yugo que tanto les hace daño. Y entre dichas características encontramos:

  • Son personas inseguras. Aunque parezca lo contrario, las madres tóxicas son personas con una baja autoestima e inseguras, que proyectan esas carencias en sus propios hijos, haciéndoles que se perciban negativamente a si mismos.
  • Son egoístas y nada empáticas. Esta clase de madres solo miran por ellas mismas, y por cubrir sus necesidades personales y emocionales. No les importa lo más mínimo el daño que puedan llegar a hacer, porque son incapaces de ponerse en el lugar de los demás.
  • Se hacen la víctima. Si es necesario, se hacen la víctima para que su hija, en este caso, se siente culpable, y tenga la necesidad de reparar el supuesto daño que ha hecho a su madre. Es una técnica de manipulación muy efectiva.
  • Necesitará controlarte. Una madre tóxica necesita saber en todo momento qué hace su hija. No puede manipularla si no es capaz de ejercer ese control. Es una relación de poder y el control favorece el sometimiento.
  • Demandan atención constante. Una de las características más comunes de este tipo de personas, es que siente la inmensa necesidad de que las personas que le rodean estén por ella, y por cubrir sus necesidades. Quieren una atención permanente de sus hijos.
  • Tratan a sus hijos de un modo infantil. De ese modo, no permitirán que sus hijos tengan una iniciativa propia y puedan decidir por ellos mismos. De ese modo les anula, y les destruye su autoestima. Así se convertirán en las víctimas perfectas.
  • Pueden ser violentas. Si no consiguen lo que quieren, pueden utilizar el insulto o la agresión física y verbal. No gestionan bien la frustración, y no son capaces de aceptar un no por respuesta. Es entonces cuando utilizarán el miedo como herramienta para someter a sus hijos.

La indefensión de una hija de una madre tóxica

Nacer en un hogar dominado por una madre tóxica es algo dramático, que generará una serie de secuelas emocionales y psicológicas que acompañará a la víctima de esta clase de madres durante toda su vida, si no se busca ayuda psicológica. Criarse bajo el yugo de las exigencias, el control y el abuso de la persona que más tenía que cuidarnos, como en nuestra madre, generara unas heridas muy profundas en el alma.

Si una madre tóxica tiene una hija, proyectará aún más sus miedos e inseguridades en ella, que con un hijo. Por el simple hecho de ser mujer, tiene para esta clase de madres la obligación de que estén siempre disponibles para ellas. Es un pensamiento totalmente machista y desfasado, pero que, en cambio, cuadra con sus intenciones de aprovecharse de su hija para poder cubrir sus necesidades personales.

Este tipo de maltrato se ejerce siempre desde edades tempranas, donde las hijas son tan pequeñas que no saben como gestionar ese comportamiento tóxico de sus madres, y lo asumen como algo normal. De ese modo, irán creciendo bajo el miedo, la inseguridad y el control que ejercen sus propias madres. Se convertirán en personas adultas heridas, con una autoestima será realmente baja, y sufriendo trastornos tan fatales como la depresión o la ansiedad. Además, serán incapaces de relacionarse con los demás de un modo sano y constructivo. Solo conocer el sometimiento y los comportamientos tóxicos, y eso les marcará para siempre, afectándoles en todos los ámbitos de su vida (trabajo, estudios, amor, etc.).

Al final, las hijas de madres tóxicas se encuentran en una posición de vulnerabilidad e indefensión tan grave, que no son capaces de reaccionar y escapar de las cadenas que su madre le ha impuesto. Como ha recibido desde pequeña tal grado de abuso y maltrato, que verá siempre el comportamiento de su madre como algo normal, y llegará a convertirse en una persona adulta carente de herramientas emocionales para hacer frente a su madre, y al daño que pueda hacerlo. Las hijas de esta clase de madres tóxicas son personas heridas y totalmente indefensas.

Secuelas de tener una madre tóxica

Cuando vives bajo las cadenas de una madre tóxica, más siendo hija, su comportamiento te va a generar ciertos trastornos a nivel psicológico y emocional, que pueden llegarte a afectar a todos los ámbitos de tu vida, haciendo de tu día a día un auténtico infierno. Y entre dichas secuelas encontramos:

  • Inseguridad. Tener una madre que te exige tanto de ti, te crea una sensación permanente de inseguridad. Te comenzarás a preguntar si eres tan buena como tu madre espera, y te centrarás en intentar cumplir todas sus expectativas, aunque ello te haga daño, y te genere un gran sufrimiento.
  • Baja autoestima. La percepción que puede tener de ti misma cuando tu madre te reprocha todo, y te saca todos tus defectos, es negativa. Siempre te verás como una persona incapaz y de poco valor.
  • Sentir culpa. Una madre de estas características siempre te hará sentirte culpable, y ello te llevará a querer subsanar todos esos errores y fallos, cosas que aprovechará para poder manipularte de un modo efectivo.
  • Aislamiento. Cuando el objetivo de tu madre es tenerte para ella, hará todo lo posible porque no te relaciones, y cuando lo hagas hará todo lo posible porque acabes rompiendo con esa persona, ya sea una amistad, un conocido o un amor. Además, tus conocimientos de relacionarte con los demás siempre estará influenciado por esa relación tóxica que tienes con tu madre, y eso te empujará a muchas relaciones insanas. 
  • Sufrir la ansiedad. Estar siempre en alerta ante las exigencias de tu madre, y cumplir todas sus expectativas te llevará a sufrir un gran nivel de estrés, que con el tiempo dará paso a la temida ansiedad.
  • Estado de ánimo bajo. Verse encadenada a una persona que te hace daño y no te deja desarrollarte emocionalmente, hará que tu estado de ánimo se vea afectado, dando paso al sufrimiento de cuadros depresivos. La depresión es una causa muy común de sufrir los envites de una madre tóxica.
  • Aparición de emociones negativas. Sentirse manipulado, chantajeado o abusado nos llevará a sufrir la aparición de emociones tan negativas como el rencor, el odio, o la rabia. SI permites que estas emociones se adueñen de ti te convertirás en una sombra de lo que eres generándote unas graves heridas en el alma.

Qué deben hacer las hijas de madres tóxicas

Para poder escapar de una madre tóxica, lo primero es identificar la problemática, y comprobar que esa relación te hace daño, y no te deja avanzar. Es algo muy difícil de conseguir porque en una madre siempre se confía, y los hijos siempre quieren cumplir las expectativas de sus padres. Nadie percibe en un primer momento a su madre como alguien tóxico que puede manipularnos y aprovecharse de nosotros. Por ese motivo, cuando las víctimas se dan cuenta de lo ocurrido, es porque el daño es tan grande que sale a flote, y no se puede esconder.

Las hijas de madres tóxicas deberían plantarse y alejarse de sus madres para evitar que le sigan haciendo daño. Es una decisión dolorosa, pero a veces no queda otro remedio que mirar por uno mismo, e irse lejos de esa persona. Pero a veces basta con establecer unos límites claros y directos. Unos límites que deben ser claros y concisos, y sobre todo respetarlos, y hacer que se respeten. Porque si titubeas, esos límites no servirán para nada. Hay que tomar la decisión y mantenerse firme.

Las hijas de madres tóxicas no pueden competir con ellas ni ponerse a su altura, deben poner fin a ese maltrato continuado. Para ello o le pones límites claros, es decir, le expones lo que no vas a permitirle que haga contigo, o si no respeta tu voluntad, deberías plantearte alejarte de ella. En estos casos debes centrarte en ti, y todo lo demás es secundario. Para curar tus heridas, lo mejor que puedes hacer en buscar ayuda psicológica. La terapia te dará las herramientas que necesitas para frenar a tu madre, y para reconstruirte emocionalmente. Apuesta por ti, y apuesta por tu vida libre sin todo aquello que te hace daño. Libérate. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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