Qué es la ansiedad enmascarada 

Cada persona tiene sus propios mecanismos emocionales y psicológicos, que le permite encarar todos los acontecimientos diarios de la mejor forma posible. Reaccionamos de manera distinta si nos encontramos ante una adversidad que ante una situación positiva. Es decir, nos enfrentamos a cualquier acontecimiento externo de un modo diferente, acorde a las exigencias de cada momento y situación. A veces nuestras estrategias interiores se ven seriamente dañadas o apagadas debido a la ansiedad enmascarada, siendo incapaces de afrontar cualquier situación, por mínima que ésta sea. 

Es totalmente normal que ante una situación nueva no sepamos cómo actuar. Aprendemos a base de ensayo y error. Cualquier nueva exigencia trae consigo la angustia y el aumento de la propia ansiedad. Cuando la situación es desconocida se produce una cierta inestabilidad interna, que poco a poco, cuando vamos afrontando las situaciones nos vamos ajustando. Con la ansiedad enmascarada nuestras capacidades se ven mermadas desde el principio, no encontrando la forma de superar la nueva situación que estamos viviendo. 

La ansiedad se caracteriza por ser un estado mental que hace que sentirnos totalmente inseguros y angustiados. El futuro se presenta en este estado como algo hostil, y toda nueva situación es recibida como peligrosa. De ese modo nuestro sistema de alerta interna se dispara, siendo incapaces de reaccionar correctamente. La angustia se instalaba en ese momento en nuestro presente. 

Las personas que sufren ansiedad suelen experimentar ciertos síntomas físicos y psicológicos, como por ejemplo: sudoración excesiva, agitación, inquietud, irritabilidad, taquicardias, problemas digestivos, o confusión, entre otros. Todo dependerá de la persona, de su nivel de angustia, y de la propia situación personal

Pero tenemos que tener en cuenta otro tipo de ansiedad: la ansiedad enmascarada. Son personas que se caracterizan por tomarse las cosas con total naturalidad y calma, cuando internamente están sufriendo una alta ansiedad y angustia. Son personas que enmascaran todo lo malo que están viviendo en su interior bajo un disfraz de inexpresividad. Pero, aunque no lo exterioricen, su ansiedad está dañando su interior en mayo medida. Todo lo que no se expresa acaba finalmente por destruirnos

Características de la ansiedad enmascarada 

Cada persona es distinta, y la ansiedad puede manifestarse de un modo igualmente distinto. A cada uno le afecta de un modo diferente. Todo dependerá de nuestras herramientas emocionales y psicológicas, y de nuestra capacidad de afrontar los acontecimientos cotidianos. 

Por tanto, hay personas que muestran una ansiedad en su forma más típica, manifestándose sus síntomas más comunes como por ejemplo: las taquicardias, la sudoración excesiva, la irritabilidad, etc. Pero luego encontramos a personas que, aun padeciendo ansiedad, no manifiestan los síntomas comunes de este trastorno. Es la denominada ansiedad enmascarada, siendo esta difícil de detectar y por ende, de tratar. 

La ansiedad enmascarada se caracteriza por su inexpresividad, que ayuda a la propia ansiedad y sus síntomas a pasar totalmente desapercibidos. Las personas que padecen este tipo de ansiedad no son capaces de expresar su ansiedad cuando esta aparece. Es decir, cuando los niveles de ansiedad se elevan, se produce un bloqueo tal en su interior que son incapaces expresar su sintomatología. 

Las personas que sufren una ansiedad enmascarada no son personas frías, o incapaces de sentir, ni mucho menos. La ansiedad que padece les bloquea interiormente, incapacitándole para expresar sus emociones. Este hecho le da una gran desventaja a la hora de ser diagnosticados, y tratados adecuadamente. Siempre es más sencillo identificar los síntomas que luchar con un trastorno que se puede llegar a enmascarar. 

Lo cierto es que las personas que padecen una ansiedad enmascarada, son capaces de afrontar cualquier situación de estrés sin bloquearse o desbordarse. Es una ansiedad más operativa que la común, pero mucho más nociva y dañina, ya que aquello que no puede ser exteriorizado y expresado, acaba por haciéndonos mucho daño a medio y largo plazo.  

Cuando cualquier trastorno no se manifiesta como tal, y es capaz de pasar desaparecido, jamás llega a ser tratado adecuadamente, afectando silenciosamente a la salud de quien los padece, llegando incluso a derivar en un trastorno crónico. 

Las personas que sufren una ansiedad enmascarada, esconden sus emociones y pensamientos de tal modo, que les ayuda a evitar el malestar que le produce este tipo de trastorno. Además, le ayuda a ser más operativos a la hora de afrontar cualquier situación adversa. Pero detrás de ese enmascaramiento, la persona que sufre este tipo de ansiedad, se siente terriblemente mal. Y al no expresar sus sentimientos, consigue evitar, aunque sea momentáneamente, su gran sufrimiento personal. 

Cómo nos afecta la ansiedad enmascarad

Tenemos que percibir la ansiedad como un mecanismo necesario para estar en alerta ante posibles peligros. No tiene que ser nociva y dañina. Se vuelve dañina cuando no somos capaces de gestionar todo el estrés que nos produce las adversidades, llegando a percibir todo como un peligro. Es entonces cuando la ansiedad se descontrola, afectándonos irremediablemente.  La ansiedad enmascara permite a la persona que la padece a esconder todo aquello que piensa y siente. Y esto se produce cuando: 

  • Cuando estamos expuestos a situaciones realmente adversas. Cuando las personas que nos rodean no saben el modo de gestionar una situación altamente estresante, y sentimos que debemos encargarnos de ello. Entonces la ansiedad que padecemos se esconderá para hacer frente a la situación. Por ejemplo, cuando hay una pérdida de un ser querido, y debemos hacernos cargo de los trámites para el velatorio y el entierro, porque los demás son incapaces emocionalmente en ese momento. 
  • Cuando nos resistimos a expresar nuestro dolor. A veces no queremos expresar todo aquello que estamos sufriendo en nuestro interior, como un método de evitar ese mismo dolor. Pero ocurre todo lo contrario. Al no ser capaces de mostrar nuestro dolor, y verbalizarlo, este nos hace cada vez más daño. 
  • Cuando el miedo nos paraliza. Si nuestros miedos más profundos aparecen, llegamos a paralizarnos totalmente. Ello nos impide pensar con claridad y, por ende, actuar como requiere la situación. El miedo es capaz de paralizar totalmente a cualquiera, y ello nos incapacita a la hora de afrontar cualquier situación adversa por pequeña que esta sea. 
  • Cuando tenemos un carácter reservado. Quizás nuestro carácter nos impida expresar todo lo que estamos sufriendo. De ese modo evitamos que nadie sepa de nosotros más de lo que nosotros queremos. Es una de las causas más comunes de la ansiedad enmascarada. 
  • Cuando se utiliza como excusa. Al no verbalizar aquello que nos perturba y nos hace daño, ayuda en cierta media a evitar afrontar situaciones adversas, y exponernos emocionalmente. De ese modo se intenta evitar el dolor que produce ciertas situaciones. 

Es cierto que todos podemos afrontar momentos adversos en los que hagamos de la inexpresividad, nuestra forma de actuar, no dejándonos avasallar por los efectos de la ansiedad. Pero hay que tener en cuenta, que existen persona que utilizan esa táctica como modo de vida y de afrontamiento. Esto es lo realmente peligroso, ya que todas esas emociones que somos incapaces de verbalizar acaban por producirnos unas heridas tan profundas en el alma, que son muy difíciles de sanar posteriormente. 

Cómo ayudar a una persona con este tipo de ansiedad

Es muy frustrante toparse con personas que tienen alrededor suyo un muro construido con la finalidad de no sentir, de evitar el dolor, y protegerse de todo aquello que percibe como peligroso. Pero los muros no nos defienden, nos aíslan. Y eso es lo realmente peligroso. 

Cuesta horrores llegar a que este tipo de persona lleguen a expresar su dolor. Su inexpresividad les ayuda a esconder sus heridas. Pero a medio y largo plazo, ese hecho solamente produce más dolor. Por ese motivo no debemos juzgar su incapacidad por verbalizar su ansiedad, sino de intentar, comprenderlos y estar a su lado durante todo el proceso de abertura emocional

Son personas altamente sensibles, por tanto, no puedes obligarles a dar un paso que no están preparados para darlo. Se necesita tiempo y esfuerzo, como todo tratamiento. Presionarlo solamente hará que se aísle más y más, y sea mucho más reacio a mostrar su auténtico dolor. Dale confianza, y deja que se vaya expresando a su ritmo, sin forzar nada. 

Puede llegarnos a parecer que las personas que sufren una ansiedad enmascarada, que son personas poco empáticas. Pero, todo lo contrario, son personas altamente sensibles y conscientes de las necesidades de los demás, pero que necesitan tomar distancia para protegerse del dolor. 

Tienen un miedo atroz a ser dañadas de nuevo. Por ese motivo debemos trasmitirle la seguridad que tanto necesitan. Necesitan sentirse queridos y valorados. Por ello, debemos mostrarle nuestro respeto por su intimidad y su ritmo a la hora de afrontar las cosas. 

Por último, me gustaría hacer hincapié de que estamos tratando la inexpresividad ejercida como estrategia para afrontar la ansiedad, no de la inexpresividad en sí. Las personas que sufren de una inexpresividad total quizás estén sufriendo otros tipos de trastornos.  

Qué conseguiremos al desenmascarar nuestra ansiedad 

No podemos enmascarar nuestros pensamientos y sentimientos de forma permanente. Todos necesitamos desahogarnos en un momento u otro. Es la única forma de deshacernos de toda esa presión que se acumula en nuestro interior. Y existen muchos beneficios a la hora de expresar todo aquello que sufrimos en en nuestro interior. Así que no permitas cargar con una ansiedad enmascarada, y afrontarla de un modo abierto. Es el único método para superarla.  

Si conseguimos abrirnos y expresarnos conseguiremos entre otras cosas: 

  • Liberarte de todo el estrés y la presión que hayas podido acumular. 
  • Poder tener relaciones plenas con los demás. 
  • Tener una mayor empatía. 
  • Llegar a conocerse a uno mismo, y tratarse adecuadamente. 
  • Valorarte y valorar a los demás. 
  • Ganar en seguridad y confianza. 
  • Encontrar la paz que necesitas. 
  • Ser sincero contigo mismo y con los demás. 

La ansiedad según como se gestione puede ser buena o mala. Todos decidimos si gestionarla adecuadamente o no. Si padeces ansiedad, lo más positivo es afrontarla sin más, sin mascaras. Quien construye muros acaba por aislarse y hacerse más daño. Expresar lo que sientes te ayudará a ti mismo, y mostrara a los demás a cómo pueden ayudarte.  

Apostar por la inexpresividad es un gran error. No te evita el dolor, simplemente lo aplaza. No podemos huir de nuestras heridas internas. No hay modo posible. Todo pasa por afrontar aquello que nos daña, y buscar la ayuda que necesitamos en ese momento Debemos ser responsables con nuestras emociones y como debemos gestionarla. No existen los atajos. ¡Adelante! 

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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