Qué es la ansiedad

Aunque nos parezca mentira, la ansiedad es algo positivo. Gracias a ella podemos prepararnos para actuar ante posibles peligros. Nos prepara para dar respuesta a una adversidad, ya sea para huir o para afrontarlo. Lo realmente nocivo es cuando ese sistema de alerta no se apaga, y estamos permanentemente en tensión. En ese momento percibimos todo como un peligro, y el miedo se apoderará de nosotros. Para poder superar ese estado es esencia conocer las principales causas de la ansiedad.

Cabe decir que la ansiedad nos ataca a cada persona de un modo distinto. Hay personas que pueden padecer ciertos síntomas, y otras personas padecerán otros muy distintos. Todo dependerá de las causas y de nuestras características personales. Este trastorno puede hacernos muy daño, y hacer que nos quedemos siempre paralizados. El miedo alimenta al miedo, y no nos deja avanzar.

La ansiedad se alimenta de nuestros miedos independientemente de sus causas. Este trastorno es fruto de padecer un estrés muy elevado durante un tiempo prolongado. Esos niveles altos de estrés favorecerán la aparición de los síntomas propios de la ansiedad, y lo hará mediante los temidos ataques de pánico. Al final nuestra mente y nuestro cuerpo necesitará desprenderse de toda la tensión acumulada, y lo hará mediante dichos ataques.

Sabiendo las principales causas de la ansiedad, podemos saber qué la originó, y nos será más fácil tratarla. Debemos apostar siempre por la terapia. Para vencer a este trastorno no existen los atajos, ni medicinas mágicas. Si queremos superar nuestra ansiedad, debe enfrentarnos a nuestros miedos, y eso solo se consigue mediante una intervención psicológica continuada. La terapia siempre nos dará todas las herramientas que necesitamos para poder hacer frente a nuestra ansiedad.

Síntomas de la ansiedad

Antes de examinar las principales causas de la ansiedad, haremos un repaso de los síntomas de la ansiedad más comunes. Y entre dicha sintomatología encontramos:

  • Dificultad para concentrarse y pensar con claridad.
  • Alteraciones del sueño.
  • Cansancio extremo, falta total de energía.
  • Problemas de la piel.
  • Palidez y sudoración excesiva.
  • Sensación de ahogo o falta de aire, mareos.
  • Taquicardias y opresión en el pecho.
  • Tendencia al aislamiento, abandono de relaciones.
  • Problemas digestivos, diarreas, náuseas y vómitos.
  • Pérdida de interés por actividades placenteras.
  • Idealización del suicidio.
  • Pensamientos catastrofistas. Sensación de que algo malo va a pasar.
  • Miedo a perder el control.
  • Nerviosismo. Incapacidad para desconectar.

Las principales causas de la ansiedad

Como ya hemos dicho anteriormente, conocer las principales causas de la ansiedad siempre nos ayudará a saber como enfrentarnos a ella. Es esencial saber qué desencadenó ese miedo irracional que tanto daño nos hace, y tanto nos paraliza. Cada persona puede padecer una ansiedad con una causa distinta, todo dependerá de factores tan tangibles como las características de cada uno, y de sus experiencias vitales, entre otras. Y entre las principales causas de la ansiedad encontramos:

  • Estrés elevado. Una de las causas más comunes de la ansiedad es padecer un elevado nivel de estrés, causado por cualquier circunstancia y vivencias personales. Cuando estamos expuestos a una gran adversidad, podemos padecer un estrés elevado, que prolongado en el tiempo dará paso a la temida ansiedad, y a sus síntomas paralizantes.
  • Experiencias negativas. Todos pasamos por malos momentos. Momentos en que nos tenemos que enfrentar una gran adversidad, como por ejemplo: perder un empleo, atravesar problemas económicos, rupturas sentimentales, la pérdida de un familiar o ser querido, o cualquier otro tipo de adversidad personal. Son experiencias que pueden generarnos un gran estrés que pronto se traducirá en ansiedad. Nuestro sufrimiento nos crea una tensión que no podamos gestionar.
  • Genética. Este factor no es tan determinante como en otros trastornos. Tener antecedentes familiares de ansiedad puede llevarnos a padecerla, pero lo cierto es que cualquier persona puede desarrollar un cuadro ansioso, solo es necesario atravesar un bache personal, o enfrentarnos a una adversidad que no podemos gestionar.
  • Vivencias traumáticas. Haber sufrido un hecho tan traumático que su recuerdo se quede alojado en nuestra alma, es suficiente para llegar a padecer ansiedad. Que tengamos presente en todo momento nuestros miedos, hace que intentemos evitar aquello que nos asusta toda costa, generándonos un gran nivel de ansiedad. El miedo nos trasforma y nos convierte en la sombra de las personas que fuimos.
  • Otras enfermedades o trastornos. Encontrarse mal y que nos falte la salud por padecer alguna enfermedad física o mental, puede hacer que desarrollemos un cuadro ansioso. Enfrentarse al hecho de encontrarnos realmente mal, y tener la incertidumbre de como evolucionará la enfermedad que estamos sufriendo, puede hace que nuestros niveles de ansiedad se eleven. Por eso es muy común padecer por ejemplo depresión y ansiedad a la vez, o junto con cualquier enfermedad física.
  • La personalidad. Hay personas que por sus características personales son proclives a padecer ansiedad. Suelen ser personas muy rígidas, perfeccionistas y muy exigentes. Ese nivel de exigencia personal hace que la ansiedad aparezca después de acumular un gran estrés, intentando hacerlo todo de un modo exquisito. Con ello decir que, hay un modo de ser que favorece el hecho de padecer ansiedad.

Cómo tratar la ansiedad sabiendo sus causas

La ansiedad solo se trata mediante la terapia. Gracias a ella podemos averiguar qué la originó, y de ese modo, aprenderemos como afrontar nuestros miedos. Siento decirte que no existen los atajos, ni medicaciones mágicas que “curen” la ansiedad. Los ansiolíticos solamente sirven para que estés relajado, pero tu ansiedad siempre estará ahí hasta que la trates mediante una intervención psicológica continua. La ansiedad no se cura, se afronta, así que no busques milagros y apuesta por la terapia. Al final es el único camino para poder superar tu propia ansiedad.

Pero hay ciertas recomendaciones que nos pueden servir para reducir nuestra ansiedad mientras apostamos por la terapia. Y entre dichas recomendaciones encontramos:

  • Técnicas de relajación. Aprende a relajarte. Es importante que logres estar lo más tranquilos posible. De ese modo dejarás de alimentar a tu ansiedad. Puedes probar con la respiración diafragmática. Es una técnica de relajación muy sencilla que se basa en un ejercicio de respiración pausada. 
  • Actívate. Recupera todas aquellas actividades que te gustaban hacer, o bien apuesta por iniciar nuevas. Puedes optar por el deporte, o quizás comenzar un curso que te guste, lo fundamental es que hagas cosas que te ayuden a centrarte en cosas positivas, y puedas dejar a un lado todo aquello que te perturba. Es crucial tener la mente ocupada.
  • Relaciónate. La ansiedad muchas veces nos empuja al aislamiento. El miedo puede hacer que dejemos de relacionarnos con las personas que queremos. No caigas en esa trampa. Sal de casa y relaciónate con aquellas personas que tanto quieres y te quieren. Incluso puedes dar el paso de conocer a personas nuevas.
  • Organízate. No quieras hacerlo todo, ni ser muy exigente contigo mismo. Haz todo lo que puedas pero sin excederte demasiado. Un día organizado nos permite tener una mente organizada. De ese modo podremos también tener tiempo para nosotros, y para descansar. Es importante tener tiempo para todo.
  • Deja que todo fluya. No intentes controlar nada ni a nadie. Solo puedes controlar lo que tú haces, así que no intentes tenerlo todo bajo control. Eso solamente hará que tu ansiedad aumente. No vale la pena. Deja que todo siga su curso, y permite que la vida te sorprenda. Todo tiene su proceso, confía en él, y no intentes impedirlo. 

En definitiva, la ansiedad, independientemente de su causa, debemos tratarla de forma adecuada. Es un trastorno que tiene la capacidad de silenciarse un tiempo, para aparecer en el momento más inoportuno. Por lo cual debemos tratar nuestra ansiedad con toda la seriedad que merece, ya que si no lo hacemos e intentamos busca atajos, solamente empeoraremos las cosas y dejaremos pasar un tiempo valioso. No dejes que la ansiedad se apodere de ti y busca ayuda profesional. No merece la pena vivir subyugados por el miedo. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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