Las secuelas de tener una madre tóxica

Cómo es tener una madre tóxica

Desde que nacemos sentimos la imperiosa necesidad de ser cuidados. Una madre siempre es la primera figura de protección y el referente para todo de cualquier niño. Es la persona que más importante para cualquier niño o niña. Todo ello es debido tanto a factores biológico como a factores emocionales. ¿Pero qué ocurre cuando la madre no se comporta con su hijo como debería? En este artículo veremos las secuelas de tener una madre tóxica.

Cuando una madre no atiende las necesidades de sus hijos, ellos se sentirán totalmente indefensos y desolados. Todo niño requiere de ese apoyo y ese calor que le permitirá tener la suficientemente confianza para desarrollarse de un modo positivo. Sin ese apoyo incondicional, el niño que sufra ese maltrato no tendrá las suficientes herramientas emocionales para obtener un desarrollo emocional óptimo. Y al final se convertirán en personas totalmente heridas.

Esos niños que no han tenido a su lado a una madre cariñosa y atenta, se convertirán en adultos inseguros y con una autoestima realmente baja, que afectará a todos los ámbitos de su vida, y a sus relaciones personales y sentimentales. Se habrá convertido en un adulto totalmente herido, que padecerá algunos trastornos como la ansiedad o la depresión, y que verá cómo su vida queda subyugada a un dolor que arrastra desde la propia niñez.

Tener una tóxica significa que ella te críe con la intención de que le seas útil. Es decir, una madre de este tipo forja a sus hijos para que ellos hagan todo lo que le pidan, y atienda a sus atenciones. Al final no quiere hijos, sino sirvientes, que no digan nunca que no, y que siempre estén a su lado para atenderla. Una madre tóxica necesita tener hijos inseguros e incapaces de cuestionarse su autoridad, y si lo hacen, las madres tóxicas son capaces de manipular, chantajear o incluso utilizar el abuso para conseguir someter a sus propios hijos. Porque para ella sus hijos son herramientas para conseguir todo aquello que desea y necesita.

Cómo son las madres tóxicas

Cabe decir que cada persona es diferente a otra, y una madre tóxica será y se comportará de un modo totalmente diferente a otra, pero existen unas características muy comunes que nos permiten identificar de un modo más eficaz a las madres tóxicas. Entendiendo como son este tipo de madres comprenderemos las secuelas de tener una madre tóxica. Y entre dichas características comunes de las madres tóxicas encontramos:

  • Son personas egoístas. Las madres tóxicas son personas que solo miran por ellas, sin importarle lo más mínimo las necesidades de los demás, e incluso de sus hijos. Son personas totalmente interesadas.
  • No son empáticas. Son personas incapaces de ponerse en el lugar de los demás, y es por eso que pueden aprovecharse de los demás sin sentirse culpables ni tener remordimientos. Por ese motivo son capaces de dañar a sus propios hijos.
  • Utilizan la manipulación. Para poder someter a sus hijos, las madres tóxicas pueden utilizar las técnicas para manipularlos tales como el chantaje, el victimismo o incluso el abuso. De ese modo conseguirán que sus hijos hagan todo lo que ellas quieran.
  • No soportan la frustración. Cuando algo no les sale como ellas quieren, o sus hijos no aceptan sus voluntades, pueden utilizar la violencia, ya que no gestionan adecuadamente la frustración.
  • Son controladoras y victimistas. Las madres tóxicas siempre buscará someter a sus víctimas, y para ello deben controlarlas todo lo que puedes. También pueden hacerse las víctimas con tal de conseguir la atención de sus víctimas, y conseguir de ellas todo aquello que desean.
  • Sus relaciones son superficiales. Todo esto es debido a que este tipo de madres contemplan a los demás como simples objetos que son necesarios para conseguir aquello que quieren o anhelas. No suelen profundizar mucho en sus relaciones, sean del tipo de que sean.
  • Su discurso se centra en ellas. Necesitan que los demás sepan qué piensa, y también que la valoren. Por ello hará todo lo posible para mostrar sus virtudes, y dejar aún lado sus defectos. De ese modo lograrán mostrar la mejor versión de si mismas. Todo ello es para buscar una valoración.   

Sabiendo las características emocionales y personales de este tipo de madres, podemos vislumbrar la gravedad de las secuelas de tener una madre tóxica. Porque son capaces de hacer verdadero daño a sus hijos, que arrastrarán sus heridas por y para siempre, a no ser que tengan toda la ayuda que requieran. No tener a esa figura cariñosa y atenta que debe ser una madre con sus hijos, generan en ellos unas graves consecuencias emocionales y psicológicas.

Las secuelas de tener una madre tóxica

Tener una niñez sin el cariño, la protección y las atenciones que todos necesitamos en esas edades de desarrollo emocional, genera un gran sentimiento de indefensión e inseguridad. Tener el desprecio o el vacío de alguien tan cercano y vital como una madre, hace que ese niño llegue a percibirse como una persona incapaz y despreciable, y eso sin duda tiene su eco en el desarrollo de la autoestima. Todo adulto que ha tenido una madre tóxica es una persona herida, que se siente siempre insegura, y se percibe como una persona que no se merece nada, y esos sentimientos le perseguirán por siempre al no ser que busque la ayuda necesaria.

Una madre tóxica siempre busca aprovecharse de sus hijos. Los utilizará para conseguir sus metas y anhelos, y no dudará en manipularlos con tal de someterlos, y si así no lo consigue no dudará en utilizar el abuso. Su objetivo será someter a sus hijos. Para un hijo soportar las exigencias de su madre de un modo constante, le generará un gran nivel de estrés, y eso, prolongado en el tiempo, dará paso a la temida ansiedad. Los hijos de madres tóxicas suelen padecer grandes niveles de estrés y de angustia. La ansiedad es una secuela muy común en estos casos.

Sentirse no valorado por una madre que se aprovecha todo el tiempo de ti, y te utiliza, repercute en estado de ánimo. Que alguien tan querido y que tanto necesitamos como una madre nos desprecia, nos utiliza, y nos hace daño, genera un gran sentimiento de tristeza que cuando se prolonga en el tiempo se convertirá en un cuadro depresivo. Estados profundos de tristeza es el precio que pagan los hijos víctimas de una madre tóxica.

Cuando no se han tenido relaciones constructivas y sanas desde la infancia, y con alguien tan importante como es una madre, ello repercutirá en todas las relaciones que tendrá esa persona en edad adulta. Puede que ese hijo tenga relaciones basadas en la dependencia e incluso en la violencia. Tendrá relaciones insanas y destructivas porque es lo único que conoce. Si uno tiene relaciones donde la otra persona te somete y te hace daño durante toda su vida, al final verá ese modo de relacionarse como algo normal, y es entonces cuando buscará relaciones tóxicas donde habrá manipulaciones, sufrimiento y abusos. Tener una madre tóxica tiene consecuencias en el modo de relacionarse de ese hijo. Relaciones igualmente dañinas, donde el sufrimiento siempre estará presente.

Vivir siempre expuestos a las manipulaciones, los malos modos, insultos y ninguneos de la persona que más tendría que querernos y protegernos, hace que aparezcan emociones tan dañinas como puede ser la rabia, la tristeza o el rencor. Siempre existirá un dolor y un sufrimiento tan intenso que acompañará a esa persona durante toda su vida. Quizás venga en forma de recuerdos, o pensamientos que tendrá, pero el hijo de una madre tóxica revivirá una y otra vez ese dolor tan profundo. Y será una revisión que le hará daño, y le atrapará en una gran tormenta emocional. Las secuelas de tener una madre tóxica son muy graves e intensas, y pueden influir para siempre en la vida de esos hijos que han sido víctimas de su propia madre. Un dolor inmenso de que es imposible gestionar sin a ayuda adecuada.

Qué hacer ante una madre tóxica

Cuando el hijo de una madre tóxica es pequeño, no tiene las herramientas necesarias para hacerle frente, y no puede hacer nada contra el trato que recibe de su propia madre. Esto le convierte en la víctima ideal, ya que no puede escapar de las intenciones de su madre, y tiene que acceder a sus exigencias porque si no sabe que ello tendrá consecuencias. Todo esto hará que ese niño se convierta en un adulto herido que necesite de ayuda psicológica para poder tener una vida normal, y superar todo ese dolor.

Si eres una persona adulta que ha soportado los malos tratos de una madre tóxica, decirte que lo mejor que puedes hacer es alejarte por completo. No tienes por qué seguir soportando que tu madre te haga daño. No lo permitas. Por muy madre que sea nadie tiene el derecho de herirte ni de aprovecharse de ti. Por tanto, irte de su lado es la decisión más acertada. De ese modo podrás pararla, y no permitir que te siga haciendo tanto daño.

Pero soy consciente que a veces, por las circunstancias que sean, no puedas alejarte de tu madre físicamente. En estos casos lo mejor es establecer tus límites. Deberías decirle a tu madre las conductas y comportamientos de ella que no vas a seguir aguantando ni permitiendo. Y hacerle saber que si no respeta tus límites, deberás alejarte de ella. Tienes que enseñarla a cómo tratarte. Y debes respetar tu mismo tus propios límites, sin darle ninguna concesión a tu madre. Si le permites que rompa esos límites una vez, lo hará siempre. Así que, si estableces unos límites, respétalos siempre, y hazlos respetar.

Las secuelas de tener una madre tóxica son realmente graves. La persona que ha padecido esos malos tratos necesitará de una intervención psicológica para sanar las heridas, y poder así seguir con sus vidas. La terapia es a herramienta más efectiva para sanar esas heridas del alma. De ese modo, si has sido víctima de una madre tóxica, pide ayuda y acéptala. No dejes que ese dolor no te permita vivir en paz. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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