La tristeza es una emoción

Los síntomas ocultos de la tristeza puede confundirnos, y no que no lleguemos a identificar que nos está ocurriendo. Cuando esta emoción se va apoderando de nosotros, va apareciendo diferentes síntomas que nos empiezan a dar señales si estamos atentos, y sabemos identificarlos. Por ese motivo, en este artículo repasaremos la sintomatología más común de la tristeza, una emoción silenciosa que nos sumerge en un profundo abismo anímico.

Todos hemos pasado por malos momentos, y cuando los sufrimos pagamos un coste emocional. Es decir, cuando atravesamos situaciones que nos sobrepasan, y no sabemos gestionar, ello nos mermará nuestro estado de ánimo, y emociones como la tristeza harán su aparición. Las emociones de carácter negativo, como la propia tristeza, aparecen siempre para indicarnos que algo no va bien, y debemos afrontar aquello que nos paraliza o nos hace daño.

A menudo nos podemos sentir cansados, y abatidos por alguna razón. Es algo propio de nuestras vivencias. La tristeza es una emoción que no se puede controlar, ni tampoco deberíamos intentar silenciarla. Al final, es una señal de que algo no va bien en nuestras vidas, y debemos afrontar los cambios que necesitamos para mejoras nuestro estado de ánimo. Cuando nos sentimos tristes, mirar hacia otro lado, solamente empeora nuestro estado, debemos aprender a identificar la causa de nuestra tristeza, y hacerle frente aquello que nos hace sentirnos así.

Comprender cómo actúa la tristeza y como nos ataca, es fundamental para afrontarla de un modo adecuado. Cada persona puede sufrir unos síntomas distintos a otras personas, ya que todo dependerá de las características personales y emocionales de cada uno. Debemos conocer los síntomas ocultos de la tristeza para, de ese modo, saber identificar las señales que nos pueden indicar que estamos atravesando por un proceso que nos provoca estar tristes y angustiados.

La tristeza es un síntoma de la depresión

Muchas veces confundimos la tristeza con la depresión, cuando son dos alteraciones del estado del ánimo muy diferentes. Lo principal que tenemos que entender es que, la tristeza es un síntoma de la depresión, pero se puede estar triste sin sufrir un cuadro depresivo. Para entenderlo mejor, deberíamos repasar las diferencias entre tristeza y depresión. Y dichas diferencias son:

La tristeza es una emoción que es producto de una experiencia negativa que nos hace sentirnos mal. Pero podemos hacer una vida normal, y es algo pasajero. En cambio, la depresión es un trastorno que nos sumerge en un profundo abismo de desesperación y apatía. Pero no debemos subestimar a la tristeza. Padecerla nos indica que algo no funciona en nuestra vida, y debemos hacer los cambios necesarios para mejorar. Por ese motivo, debemos aprender a escuchar nuestras emociones.

Entender la tristeza

Creemos que lo normal es estar siempre feliz y con muchas energías, pero eso es irreal. Todos pasamos por malos momentos que hacen que nuestro estado de ánimo se vea mermado. No podemos estar siempre felices. La felicidad es circunstancial, y solamente surge en determinados momentos. Es una emoción momentánea, como es la tristeza. Por ese motivo, no debemos huir del hecho de estar triste, ya que es algo tan normal, que todos deberíamos aceptarlo como parte de nuestra existencia.

La tristeza siempre aparece cuando algo no va bien en nuestras vidas, y si llegamos a tener la suficiente paciencia, y maduración emocional, podemos detenernos a escucharla. Porque estar triste es una señal de que tenemos que afrontar algunos cambios. Así que, forma parte de nuestra responsabilidad con nosotros mismos, aceptar y afrontar nuestra tristeza. No podemos mirar hacia otro lado. Tenemos que aprender que cualquier problema o circunstancia adversa se debe afrontar.

Los síntomas ocultos de la tristeza

Los síntomas de la tristeza suelen ser difíciles de identificar a primera vista. Podemos llegar a confundirnos, y a complicar el diagnóstico. Por ese motivo, debemos aprender a identificar los síntomas ocultos de la tristeza, para así saber qué nos pasa, y poder buscar la ayuda que necesitamos. Para ello, vamos a repasar dichos síntomas. Y estos son:

  • Estados frecuentes de ira y de mal humor. Sentirse mal nos puede llevar a dejar que emociones tan negativas como son la ira, la rabia o el enfado se apoderen de nosotros. Es muy frecuentes que en personas tristes haya explosiones de ira a menudo, ya que son incapaces de gestionar adecuadamente los estímulos adversos. Es decir, cuando atraviesan una diversidad, aunque sea momentánea. Cuando uno se siente realmente mal, puede hacer de un grano de arena, una gran montaña. Todo se vuelve hostil, y eso puede generar frustración, ira o rabia.
  • Cansancio extremo y apatía. Al tener un estado de ánimo bajo, notaremos que nos faltan energías incluso para afrontar nuestro día a día. Es muy común que al sentirnos tristes nos notemos más apáticos y cansados, además de dejar de hacer cosas que antes nos gustaba. Quedarse sin energías es realmente angustioso, porque aunque queramos hacer cosas, nuestro cuerpo y nuestra mente no nos responderán como antes. 
  • Dolores musculares y articulares. Nuestra mente y nuestro cuerpo forman un todo. Cuando uno de los dos se ve alterado, consigue alterar al otro. Es decir, si nos sentimos tristes, nuestro cuerpo puede experimentar ciertos dolores fruto de la tensión acumulada. Es decir, cuando estamos tristes percibimos todo como algo negativo, y nos hace estar en alerta. Toda esa tensión se traduce en ciertos dolores musculares y articulares.
  • Incapacidad para pensar con claridad. Es uno de los síntomas ocultos de la tristeza más frecuentes. Estar sumergidos en una profunda tristeza hace que nos focalicemos en todo aquello negativo, no pudiendo pensar con claridad, y teniendo una incapacidad clara para concentrarnos. Los pensamientos en estos casos se vuelven recurrentes, y puede hacer que nuestra mente se vea alterada.
  • Ganas incontrolables de llorar. Cada vez que nos sentimos mal, no tendremos la capacidad de gestionar todas nuestras emociones, y experimentaremos mayor sensibilidad. Es muy frecuente la necesidad de llorar en el momento que nuestra tristeza nos embargue por completo. Todo aquello que nos hace daño, o nos recuerde cómo nos sentimos, puede hacer que el llanto se presente sin poder controlarlo. Al final, el hecho de llorar es una necesidad corporal y emocional que nos ayuda a liberar todas las presiones que hemos ido soportando, y todo nuestro dolor. Llorar nos permite desahogarnos a nivel emocional.

Cómo tratar los síntomas de la tristeza

Aunque la tristeza no sea un trastorno, si es persistente se debería tratar. A menudo no somos capaces de gestionar todo lo que experimentamos, y no podemos identificar que la causa. La terapia siempre nos dará las herramientas que necesitamos para averiguar que nos ocurre, y como podemos afrontarlo. Por todo ello es recomendable acudir a terapia siempre que no podamos gestionar nuestras emociones por nosotros mismos.

La tristeza nos da las señales que nos indican que algo no va bien en nuestras vidas, y no afrontarlo, nos hace daño, y nos merma nuestro estado de ánimo. Por ese motivo, debemos averiguar que quiere decirnos nuestra tristeza, y hacer frente a todos los cambios que debemos hacer para sentirnos de nuevo bien. Las emociones siempre nos indican que va bien y que no, y debemos escucharlas. Por todo ello, deberías aprender a escucharlas, y no intentar silenciarlas, porque hacer eso empeorará las cosas, y empeorará nuestro estado de ánimo. Apuesta por ti, y si lo necesitas, apuesta por la terapia. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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