Madres tóxicas con hijas

¿Alguna vez has sentido que tu madre te trata de forma injusta, que te critica constantemente, que te manipula emocionalmente o que te hace sentir culpable por todo? Si es así, es posible que estés ante un caso de madre tóxica. En este artículo veremos cómo son las madres tóxicas con hijas, y como generan sufrimiento con su comportamiento.

Las madres tóxicas son aquellas que, en lugar de brindar amor, apoyo y seguridad a sus hijas, las someten a un trato abusivo, descalificador y dañino. Estas madres no respetan la individualidad, los sentimientos y las necesidades de sus hijas, sino que las ven como una extensión de sí mismas o como un medio para satisfacer sus propios intereses.

En este artículo, vamos a explicar qué son las madres tóxicas, cuáles son sus características, cómo se comportan con sus hijas, qué consecuencias tienen para la salud mental y el bienestar de estas y qué se puede hacer para enfrentarse a una madre tóxica y recuperar la autoestima y la confianza.

Qué son las madres tóxicas

Las madres tóxicas son aquellas que ejercen una influencia negativa sobre sus hijas, ya sea de forma consciente o inconsciente, y que les impiden desarrollarse de forma sana y feliz. Estas madres no son capaces de establecer un vínculo afectivo sano con sus hijas, sino que lo pervierten con actitudes y comportamientos que generan sufrimiento, inseguridad y dependencia.

Las madres tóxicas pueden tener diferentes perfiles psicológicos, pero en general comparten algunas características comunes:

  • Son narcisistas: se creen superiores a los demás, se preocupan solo por sí mismas y por su imagen, y exigen admiración y atención constantes. No reconocen sus errores ni aceptan críticas.
  • Son controladoras: quieren tener el poder sobre todo lo que hacen sus hijas, desde la ropa que visten hasta las amistades que eligen. No les permiten tomar sus propias decisiones ni expresar su opinión.
  • Son manipuladoras: utilizan la mentira, la culpa, el chantaje emocional o la amenaza para conseguir lo que quieren de sus hijas. Les hacen creer que son malas, ingratas o incapaces si no cumplen con sus expectativas o deseos.
  • Son críticas: nunca están satisfechas con lo que hacen sus hijas, siempre les encuentran defectos o fallos. Les hacen sentir inferiores, inútiles o indignas de su amor.
  • Son invasivas: no respetan la intimidad, la privacidad ni los límites de sus hijas. Les revisan el móvil, el ordenador o el diario personal. Les hacen preguntas indiscretas o les comentan aspectos de su vida personal sin su permiso.
  • Son inestables: cambian de humor con facilidad, pasando de la euforia a la depresión, de la ternura a la agresividad, de la indiferencia al sobre proteccionismo. Esto genera confusión e incertidumbre en sus hijas, que nunca saben cómo van a reaccionar o qué esperar de ellas.

Cómo se comporta una madre tóxica con sus hijas

El comportamiento de una madre tóxica con sus hijas puede variar según el tipo de relación que establezca con ellas. Algunos tipos de relación tóxica entre madres e hijas son:

  • Relación fusional: la madre no distingue entre ella y su hija, sino que las considera como una sola persona. No respeta la individualidad ni la autonomía de su hija, sino que pretende que piense, sienta y actúe como ella. Le impone sus gustos, sus valores y sus creencias. Le dice qué hacer en cada momento y le prohíbe hacer cosas por su cuenta. Hará sentirse culpable a su hija si intenta separarse o diferenciarse de ella.
  • Relación rival: la madre ve a su hija como una competidora o una amenaza. Siente celos o envidia de su belleza, su inteligencia, su éxito o su popularidad. Intenta sabotearla o desvalorizarla para sentirse superior o más segura. Le compara con otras personas o con ella misma cuando era joven. Le roba el protagonismo o la ignora cuando consigue algo bueno.
  • Relación desapegada: la madre no muestra interés ni afecto por su hija. No le presta atención, no le dedica tiempo, no le escucha ni le habla. No le da apoyo, consejo ni consuelo cuando lo necesita. Nunca expresará sus sentimientos ni le demostrará su amor. Le hace sentir abandonada, rechazada o invisible.
  • Relación sobreprotectora: la madre trata a su hija como si fuera una niña pequeña, incapaz de valerse por sí misma. No le deja asumir riesgos, responsabilidades ni retos. No le permite equivocarse, aprender o crecer. Le resuelve todos los problemas, le hace todas las tareas y le toma todas las decisiones. Le impide relacionarse con otras personas o salir de su zona de confort. Le hace sentir dependiente, insegura o incompetente.

Qué daño hacen las madres tóxicas a sus hijas

Las madres tóxicas pueden causar un gran daño a sus hijas, tanto a nivel emocional como a nivel cognitivo y conductual. Algunas de las consecuencias que pueden tener para la salud mental y el bienestar de las hijas son:

  • Baja autoestima: las hijas de madres tóxicas suelen tener una imagen negativa de sí mismas, ya que han interiorizado los mensajes descalificadores y humillantes que reciben de sus madres. Se sienten poco valiosas, poco queridas y poco capaces.
  • Ansiedad: las hijas de madres tóxicas suelen vivir en un estado de alerta y tensión constante, porque nunca saben cómo va a reaccionar su madre o qué va a exigirles. Temen defraudarla, enfadarla o perderla. Se preocupan excesivamente por todo y se anticipan a los problemas.
  • Depresión: las hijas de madres tóxicas suelen sentirse tristes, vacías y sin ilusión por la vida, ya que no han recibido el amor, el apoyo y la alegría que necesitaban de sus madres. Se sienten solas, incomprendidas y sin esperanza.
  • Culpa: las hijas de madres tóxicas suelen sentirse culpables por todo lo que les pasa a ellas o a sus madres, porque han sido manipuladas para creer que son responsables de su felicidad o su infelicidad. Se reprochan a sí mismas por no ser lo que sus madres quieren o por no hacer lo que sus madres dicen.
  • Miedo: las hijas de madres tóxicas suelen sentir miedo de muchas cosas, como el rechazo, el abandono, el fracaso o el conflicto. Evitan enfrentarse a situaciones que les generan ansiedad o incomodidad. Se limitan a sí mismas y renuncian a sus sueños.
  • Dependencia: las hijas de madres tóxicas suelen tener dificultades para separarse o independizarse de sus madres, ya que han sido sobreprotegidas o coartadas desde pequeñas. No confían en sus propias capacidades ni en sus propios criterios. Buscan la aprobación o la validación de sus madres para todo lo que hacen.
  • Sumisión: las hijas de madres tóxicas suelen adoptar una actitud pasiva y complaciente con sus madres, porque han aprendido a obedecerlas y a satisfacerlas para evitar su ira o su desprecio. No expresan sus opiniones ni sus emociones. No defienden sus derechos ni sus intereses.
  • Rebeldía: las hijas de madres tóxicas suelen adoptar una actitud agresiva y desafiante con sus madres, ya que han desarrollado un resentimiento y una hostilidad hacia ellas por el trato recibido. No aceptan sus normas ni sus consejos. No respetan su autoridad ni su figura.
Beneficios de acudir a terapia

Qué beneficios tiene la terapia online para enfrentarse a una madre tóxica

La terapia online puede ser una opción muy útil para las personas que sufren el maltrato de una madre tóxica. Algunos de los beneficios que ofrece son:

  • La comodidad de poder acceder a la ayuda profesional desde cualquier lugar y en cualquier momento, sin tener que desplazarse ni adaptarse a horarios rígidos.
  • La privacidad de poder hablar con el terapeuta sin que nadie más lo sepa, evitando así posibles interferencias o juicios de la madre tóxica o de otras personas cercanas.
  • La flexibilidad de poder elegir el tipo de terapia que mejor se adapte a las necesidades y preferencias de cada uno, ya sea individual, grupal, familiar o de pareja.
  • La eficacia de poder trabajar con un terapeuta especializado en el tema de las madres tóxicas, que conozca las características y consecuencias de este tipo de relación y que pueda ofrecer herramientas y estrategias para afrontarla y superarla.

La terapia online puede ayudar a las personas que tienen una madre tóxica a reconocer y validar sus emociones, a establecer límites saludables, a mejorar su autoestima y su autonomía, a sanar las heridas del pasado y a construir relaciones más positivas y satisfactorias en el presente y el futuro.

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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