Necesitamos llorar

Necesitamos llorar. Hace poco tiempo me consultó una persona, que yo aprecio y quiero, si era normal, que llorara sin ningún motivo. Estaba muy preocupada porque ese mismo día, cuando estaba descansando en el sofá de su casa, comenzó a llorar. En ese momento, le pregunté si verdaderamente creía que no había ningún motivo. Al final y después de insistir, conseguí sonsacar aquello que le perturbaba y le hacía daño. Sin entrar mucho en detalles, deciros que durante algún tiempo esta persona ha sufrido un problema familiar que ha ido lidiando como ha podido, pero ha acumulado tal grado de estrés, angustia y tristeza que al final toda esa presión se ha exteriorizado mediante el llanto.

A dicha persona le puse el ejemplo de una olla a presión. Cuando esta acumula una cantidad elevada de vapor, este es eliminado mediante una válvula para poder vaciar la presión sobrante y no causar una explosión. El lloro funciona de manera similar. Podemos llegar a acumular un gran nivel de estrés, de angustia o de tristeza a lo largo de nuestra vida. Todo ello se va acumulando en nuestro interior y para no rompernos emocionalmente, llorar es necesario, y expulsar toda la presión acumulada en nuestro interior.

Es importante desligarnos de la idea de mantener la compostura y no llorar. Habrás sentido, igual que hemos sentido todos, la necesidad de dejarnos llevar por las lágrimas, ya sea cuando hemos perdido a alguien que nos importaba, por la lejanía del ser querido, las derrotas, la pérdida de empleo, etc. Intentamos en estas situaciones no llorar, o al menos intentar que nadie nos vea hacerlo. Con el paso de los años y la experiencia he podido averiguar lo necesario que es el llorar cuando nuestra estabilidad emocional en ese momento sea negativa o mala. Con ello no apoyo el hecho de llorar siempre, ni aficionarnos a ello. Hay que llorar cuando lo necesitemos, cuando nuestro cuerpo y nuestra mente nos lo pidan. No hay más.

La naturaleza nos ha proporcionado una herramienta para poder aliviar nuestra mente como es el lloro. Desde pequeños lo utilizamos para comunicarnos y buscar consuelo. Por lo tanto, no tengáis reparos en utilizarlo siempre que lo necesitéis. También es mi tarea pendiente.  Es costoso desechar la idea de que llorar es signo de debilidad. Si reímos sin tapujos cuando el cuerpo nos lo pide, también debemos llorar cuando lo necesitemos.  Así que recomiendo el lloro como método de aliviar el pesar de nuestra alma.

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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