No me gusta mi cuerpo

Antes de comenzar el artículo, te pediría que hiciéramos un ejercicio juntos. Ve hacia el espejo que tengas más cerca. Ponte en frente de él, y mira fijamente. ¿Qué ves? Esa persona que ves es tu mayor enemigo. No habrá nadie que te pueda hacer más daño que tú misma. Y lo cierto es que podemos llegar a ser nuestros peores jueces. Nadie será tan crítico con nosotros, que uno mismo. Por ese motivo, las personas solemos sacarnos mil defectos, y muchos de ellos tienen que ver con nuestro estado físico. Es muy común escuchar eso de “no me gusta mi cuerpo”. 

Tenemos la mala costumbre de centrarnos en todo lo malo que podemos ser o tener, e incluso nos comparamos constantemente con los demás. Solemos querer lo que no tenemos, y ello nos crea una frustración tal que llegamos a castigarnos por ello. No somos conscientes de la necesidad de aceptarnos y valorarnos tal y como somos.

Porque es verdad, tienes mil defectos, pero tienes muchísimas más virtudes. Y entonces, ¿por qué nos fijamos en lo malo antes que en lo bueno? Es muy sencillo, es más fácil aceptar todo lo negativo que hay en nosotros, que aceptar todo lo bueno que somos y tenemos, porque no somos capaces de valorarnos, y descubrir que somos únicos y especiales.

La mayoría de complejos tienen que ver desgraciadamente con el físico. No solemos reparar en nuestra inteligencia, en nuestra bondad, o en nuestras capacidades. Simplemente, nos fijamos en lo primero que vemos: en el físico, y queremos ser lo mejor posible en ese aspecto para ser aceptados y valorados por los demás. Decir “no me gusta mi cuerpo” es muy común cuando la autoestima es demasiado baja para valorarse, y creer que los demás son mejores que nosotros.

Es cierto que nuestro cuerpo, en su mayor medida, depende de nuestra genética, y que poco podemos hacer al respecto. Pero aun sabiendo eso, no logramos aceptarnos, llegando a convertirnos en nuestros peores jueces. Si no sabemos valorarnos como somos, siempre lograremos sacarnos todos los defectos que podamos.

No logro estar a gusto con mi cuerpo

Las personas que no se aceptan, y solo logran verse defectos, siempre dirán eso de “no me gusta mi cuerpo”. Son personas que suelen compararse siempre con los demás, y perciben al resto de personas de un modo positivo, cuando son incapaces de ver todo lo bueno que hay en ellas. De ese modo, logran convertirse en sus peores enemigas, fustigándose por cada error o defecto que se perciben a si mismas. 

Una autoestima baja puede hacer que nos convirtamos en la sombra de lo que somos. Tener una percepción negativa de nosotros mismos, hace que nos escondamos en la oscuridad, y favorece que comencemos a construir un muro que nos proteja de las opiniones y juicios de los demás. Una persona que no se valora, acabará por aislarse, y dejará de hacer cosas que desearía hacer. Al final sus vidas acaban por ser incompletas y llenas de sufrimiento, impidiéndoles poder buscar una felicidad que todos merecemos.

El físico es realmente nuestra carta de presentación. Es lo primero que ven el resto de personas. Es por ello que es el objeto principal de nuestros defectos. Nada puede hacernos sentir tan inseguros como la aceptación de nuestro cuerpo. Si tenemos una mala autoestima, y no logramos valorarnos tal y como somos, nuestro físico será un serio problema.

Es cierto que hay aspectos más importantes que nuestro físico, como nuestro modo de sentir, de comportarse y de pensar. Pero estos aspectos lo podemos esconder o disimular, pero el físico es una exposición más directa, que puede hacer que los demás nos rechacen, nos critiquen o nos juzguen. Desgraciadamente, nuestro físico puede llegar a ser nuestro gran generador de insatisfacción y sufrimiento.

Causas de una autoestima baja

La formación de nuestra autoestima, es decir, de la percepción acerca de nosotros mismos, tiene que ver con nuestra experiencia vital. Normalmente, comenzamos a desarrollar nuestra personalidad en nuestros primeros años de vida. Si no obtenemos la aprobación, la valoración y los cuidados de las personas más cercanas y queridas, comenzaremos a tener una percepción negativa acerca de nosotros mismos. Una persona con una autoestima baja, es una persona herida, que no le han valorado desde pequeña, y por ello no ha conseguido valorarse tal y como merece.

Es muy importante para todo el mundo que los demás les acepten y les valoren. Necesitamos conectar con los demás, y por eso tenemos muy en cuenta las opiniones y los juicios de los demás. Las personas con una baja autoestima, es incapaz de valorarse, y siempre logrará encontrar todos los defectos posibles en ella. Físicamente, seguro que dirán eso de “no me gusta mi cuerpo”. 

Si no logramos ver todo lo bueno que hay en nosotros, y valorar nuestras capacidades, nunca podremos conectar realmente con nadie. Solo buscaremos la aprobación de los demás, y en cada error nos castigaremos, porque seremos muy exigentes con nosotros mismos, no aceptando ninguno de nuestros defectos. Una baja autoestima solamente hace que nos percibamos de una forma negativa y dañina, escondiéndonos todo lo positivo que hay en nosotros.

Como ya he dicho, podemos llegar a ser nuestros peores enemigos, y nadie puede golpearnos tan fuerte como nosotros. Por ese motivo, tenemos que mejorar nuestra autoestima a toda costa. Si logramos aceptarnos, los demás nos aceptarán, si nos queremos nos querrán, y si nos respetamos, los demás también tendrán que hacerlo. No debemos dejar que nuestra mente nos rechace, y nos haga daño. Debemos aprender a querernos y aceptarnos. Es nuestra responsabilidad.

Qué hacer cuando no me gusta mi cuerpo

Despreciarse a uno mismo es un hecho muy grave que puede acabar por destruirnos por completo. Es importante mejorar, pero no debemos ni compararnos ni obsesionarnos con ello. Tenemos que aprender a centrarnos en lo bueno, y en lo positivo, no en nuestros defectos ni en los errores que podamos llegar a cometer. Al final, lo que nos define son nuestros actos, no nuestro aspecto físico ni nuestra apariencia. Por lo tanto, tenemos la responsabilidad de tratarnos bien, y querernos tal y como somos.

Muchas veces, cuando nos sentimos mal con nosotros mismos, dejamos de hacer cosas por el qué dirán, o por el miedo a sentirnos rechazados. Eso es un error. Somos únicos, y cada uno tiene su propia valía. Tu vida es tuya, y puedes vivirla como quieras. No dejes que nada ni nadie te diga cómo tienes que pensar, vivir o sentir. Libérate de esas cadenas.

Es importante que aumentes tu autoestima. Aprende a ver todo lo bueno que hay en ti. Mejora todo lo que puedas mejorar, y lo que no, acéptalo. Quiérete tal y como eres. Si te valoras los demás también lo harán. Por ese motivo, haz las paces contigo mismo, y no seas tan duro. Acepta tus virtudes y tus defectos. Quiérete de nuevo.

No digas eso de “no me gusta mi cuerpo”. Tu cuerpo es perfecto tal y como es. Cada uno somos como somos. Si quieres mejorar en algo, hazlo por ti. Hazlo por sentirte bien. Y todo aquello que no puedas mejorar por ti misma, acéptalo, y aprende a querer tus imperfecciones. Ellas te hacen única.

Cuídate. Pero hazlo por ti. Duerme y descansa todo lo que puedas. Come sano. Y práctica esas actividades que te permitan sentirte bien, además de ayudarte a tener la mente despejada, como puede ser aprender a tocar algún instrumento musical, hacer algo de deporte o aprender un idioma, entre otras cosas.

Vuelve a relacionarte. Queda con personas que te quieren y que tú quieres. Es importante saber que los demás te aceptan y te quieren tal y como eres. Es positivo sentir eso. Y si te atreves, conoce a personas nuevas. Ellas te van a aportar nuevas experiencias y nuestras sensaciones. Te hará salir de tu zona de confort.

Y por último, busca ayuda profesional. La terapia te ayudará a mejorar tu autoestima, y a tener las herramientas necesarias para poder aceptarte y quererte de nuevo. Busca toda la ayuda que necesites. Toma la decisión de mejorar, y reconectar contigo misma. Todo está al final en tu mano. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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