No me quiero, ¿qué debo hacer?

No me quiero, ¿qué debo hacer?

Una de las frases que más daño nos pueden hacer es «no me quiero». Es una afirmación que desgraciadamente, la encontramos en la boca de muchas personas. Lo que no llegamos a vislumbrar, es que es una frase totalmente aprendida y dicha sin ningún sentido. Por ello, si somos capaces de decir tal cosa, también podemos aprender a querernos, y aceptarnos tal y como somos.

Todos hemos conocido a personas que afirman que no se quieren, incluso puede que seas tú mismo quien afirme: no me quiero. Es tanto el ruido de los demás que llegamos a escuchar, que es capaz de silenciar nuestra propia voz interior. Todos somos únicos. Con nuestros defectos y nuestras virtudes. Y tenemos la obligación personal de querernos, ya que somos todo nuestro mundo, y por tanto debemos querernos.

Cuando alguien dice: -No me quiero, debemos pensar que esta frase es fruto de la frustración personal por no alcanzar las expectativas que tenemos sobre nosotros mismos, y las que tienen los demás respecto a nosotros. No debemos caer la obsesión enfermiza por alcanzar una perfección irreal que nos conduce a una destrucción emocional tal que, afecta a nuestra propia autoestima.

Pero podemos afirmar que no tiene por qué ser una realidad inamovible. Podemos aprender de nuevo a querernos. Para ello debemos desconfiar de los cambios milagrosos. Para volver a querernos necesitamos esfuerzo y tiempo, como casi todo. Todo lo que requiere un nuevo modo de pensar y sentir, requiere de una ayuda externa y profesional, que nos ayude a valorarnos y querernos tan y como somos. No debemos caer en el error de castigarnos continuamente, y sentirnos siempre culpables. Tu vida es tuya, y nadie puede vivirla por ti, así que es necesario pedirnos disculpas, y volver a nuestro camino.

¿No quererse es propio de una baja autoestima?

Las personas con autoestima baja se caracterizan por:

  • Miedo intenso y desproporcionado a equivocarse.
  • Incapacidad para valorar su talento.
  • Les cuesta tomar decisiones.
  • No confían en sus capacidades.
  • Evitan los cambios y aquello que es nuevo.
  • Sufren ansiedad.
  • Actitud pasiva.
  • Prefieren la soledad a la compañía.
  • Sentimiento de abatimiento.
  • No saben identificar sus emociones.
  • No soportan las críticas.
  • Pesimismo patológico.
  • No intenta conseguir sus metas.
  • Etc.

Estas son algunas de las principales características de las personas que poseen una baja autoestima. Si llegamos a sentirnos identificados con alguna característica, no quiere decir que nuestra percepción de nosotros mismos sea mala, si no es la suma de gran parte de ellas. Pasar por un mal momento, puede ser el desencadenante para comenzar a destruir todo aquello que somos. Debemos tener cuidado para no caer en el error de ser exigentes con nosotros mismos hasta límites muy dañinos.

Quien afirme: -No me quiero, debe tener una autoestima muy baja. Son personas incapaces de percibir e identificar todo lo bueno que hay en ellos, y solo se fijan en los defectos. Suelen ser sus peores jueces, y son así capaces de destruirse a si mismos.

¿Por qué no me quiero?

Poder responder a esta pregunta no es sencilla. Nunca lo es. Desde la psicología tampoco existe una respuesta rotunda. Todos hemos sido moldeados a lo largo del tiempo a través de nuestras vivencias. Todo lo bueno y todo lo malo que hemos vivido, forma de parte de nosotros, de cómo actuamos, de cómo pensamos. Tenemos una biografía propia llena de malas y buenas experiencias. Y la suma de ellas conforma todo lo que somos. Todo influye.

El hecho de no quererse, implica un modo de pensar y actuar totalmente destructivo. Un comportamiento que puede manifestarse de un modo diferente, dependiendo del tipo de persona que sufra esta clase de sentimientos.  Quizás algunas personas tomar alcohol o sustancias tóxicas como metido de autocastigo. Quizás otras desarrollan algunos comportamientos de riesgo, como conducir rápido, relacionarse con quien no debe, etc. Son conductas totalmente perjudiciales para el cuerpo y para la mente, pero son necesarias para este tipo de personas, porque con ellas intentan llenar un vacío que les permita llegar a ser felices, aunque realmente nunca lo consigan, y les perjudique.

Es cierto que nos enseñan a restar, a multiplicar, a leer, etc., pero no nos preparan para desarrollar una buena inteligencia emocional. Aprender a querernos es una asignatura pendiente. Si conseguimos desarrollar una buena inteligencia emocional, podremos desarrollar un amor propio sano y constructivo. Para ello deberemos aprender a gestionar mejor nuestras emociones y sentimientos, mirando siempre a nuestro interior, e identificando de donde viene todo aquello que nos hace daño y nos hace comportarse de tal forma.

La importancia de la Empatía

¿Qué tienes que ver la empatía en el hecho de no quererse? Cuando nos queremos poco, llevamos a cabo una serie de conductas totalmente perjudiciales, no sintiendo ni un gramo de empatía por nosotros mismos, ni por nuestra salud emocional. El “no me quiero” está relacionado con el “me quiero destruir”. Todos queremos estar bien, y sentirnos felices, pero con este tipo de comportamientos solo nos hundimos más y más, destruyendo todo aquello que somos, demostrando una nula empatía hacia nosotros mismos.

No sentir empatía por nosotros mismos hace que nos ninguneemos, siendo implacables con nosotros y castigándonos con ese tipo de conductas poco constructivas. Es un estado que debe ser tratado, ya que, con el tiempo, todo empeora, y si no quieres acabar contigo mismo, te recomiendo que te pongas en manos de un profesional que te ayude a volver a quererte, y aceptarte tal y como eres, manteniendo una buena empatía contigo y con los demás.

Para conseguir reconducir dicha empatía hacia nosotros mismos es necesario un cambio. Quizás has conseguido no quererte, y sin darte cuenta, te has castigado de todas las maneras posibles. Pero si has conseguido darte cuenta de la problemática, debes poner remedio. Si quieres superar todo lo que estás sufriendo, y mejorar tu autoestima, debes ponerte a ello desde ahora mismo. Es un camino empedrado, pero con ayuda, esfuerzo y tiempo, podrás volver a quererte.

Iniciar el cambio

En algún momento debemos cambiar el “no me quiero” por el “me quiero”. Se trata de un proceso de aprendizaje personal y emocional, cuyo resultado debe ser querernos de nuevo, y aceptarnos tal y como somos. Aunque llegar a este punto es muy complicado y arduo, requiere de una voluntad por cambiar, y llegar a sentirse bien con uno mismo, que muchas personas no tienen. Pero sea como sea, el cambio siempre es necesario en estos casos, ya que no se puede vivir castigándose continuamente.

Acudir a un profesional que nos ayude, puede ser un paso fundamental, que puede marcar la diferencia. Un psicólogo nos puede ayudar a cambiar la forma de pensar y actuar, y sobre todo, de percibirnos de un modo positivo. Para ello se requieren estrategias de aprendizaje emocional. También es positivo realizar ejercicios reflexivos acerca de quiénes somos, y que queremos ser. La meditación suele ser una buena herramienta para ello.

Es esencial que aprendamos a querernos tal y como nos merecemos. Castigarnos y fustigarnos no sirve para nada, solo para causarnos dolor. No arreglaremos nada con ello. Solo nuestro propio amor puede salvarnos. Somos tal y como somos, y somos nuestro mundo, por ese motivo debemos respetarnos y aceptarnos. Solo de esa manera podremos desarrollarnos emocionalmente y llegar a plenitud que tanto anhelamos. Si hasta ahora no te has querido, y tu vida está lejos de ser completa, apuesta por quererte, ya verás como todo cambia y mejora. Apuesta por la vida, y apuesta por ti. Vive como quieras, pero vive por ti. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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