Relación entre la ansiedad y los dolores musculares

Normalmente, no llegamos a identificar los problemas emocionales con nuestra salud física, cuando realmente nuestro organismo funciona como un todo. Cuando estamos pasando por un mal momento, ese malestar emocional o psicológico tiene su repercusión en nuestra salud física. Padecer un trastorno del ánimo puede desembocar en el padecimiento de ciertas enfermedades o dolencias, como es el malestar digestivo, el insomnio, o la falta de apetito. Es por eso que en este artículo nos centraremos en la relación entre la ansiedad y los dolores musculares. Es decir, tendremos en cuenta como si padecemos este tipo de trastorno padeceremos dolencia como es el dolor muscular.

Padecer ansiedad es tan sencillo como sufrir un mal momento o una adversidad que no podemos gestionar de un modo correcto, y buscarle una solución. Esa angustia tan intensa nos llevará a sufrir un gran nivel de estrés. Si ese nivel excesivo de estrés se prolonga en el tiempo, ello nos llevará a sufrir todos los síntomas de la ansiedad, entre ellos el dolor muscular. Los dolores articulares o musculares son fruto de sufrir una gran tensión durante un tiempo prolongado.

Los síntomas de la ansiedad suelen ser realmente dolorosos e intensos. Entre ellos podemos encontrar en el plano físico, las cefaleas, los problemas digestivos, opresión en el pecho, y los dolores musculares, entre otros. Toda esta sintomatología es fruto de aguantar una gran presión. Toda esa tensión acumulada nos hará sufrir ciertos dolores y dolencias físicas, además de las relacionadas con el plano psicológico o físico. La ansiedad puede hacernos daño real, y generarnos un gran sufrimiento personal.

El dolor nos puede llevar por caminos muy oscuros donde reina el sufrimiento. Por ese motivo es esencial tratar aquello que nos hace daño, y nos trasforma en alguien que no somos. Para poder realizar un tratamiento efectivo a esta clase de dolores de tipo muscular, debemos antes conocer la relación entre la ansiedad y los dolores musculares. Al final, si tratamos nuestra ansiedad, haremos que síntomas como el dolor de tipo muscular desaparezcan para siempre.

La ansiedad y la tensión muscular

La ansiedad es un trastorno que se va apoderando de ti poco a poco, sin hacer ruido. Comienza con el padecimiento de una angustia intensificada debido a no saber cómo afrontar una adversidad, y ello hace que el estrés se vaya acumulando en nuestro interior. De manera lenta nuestra presión interior irá creciendo, y ello tensará todo nuestro organismo. Es decir, se irán tensando todo nuestro cuerpo y nuestra mente. Es en ese momento cuando aparecen los síntomas, como son los dolores musculares. En esos precisos instantes de tensión, el dolor físico se hace presente porque todo nuestro cuerpo se tensiona hasta niveles realmente dolorosos. Eso es fruto de un nivel de ansiedad desproporcionado.

La tensión muscular es el fruto de una ansiedad elevada. Cuanto menos podamos controlar nuestra ansiedad, más dolores tendremos. Este trastorno es capaz de dar vía libre al dolor corporal. Así que, cuando una persona se enfrenta a algo que no puede gestionar, su cuerpo se pensionará de tal manera que todos sus músculos se verán totalmente afectados, generando un dolor enorme. Por tanto, sabemos que las emociones tienen un papel crucial a la hora de sentir dolor corporal, normalmente en las articulaciones o a nivel muscular, ya que son zonas que siempre acaban tensándose, como son las zonas del cuello, espalda, o rodillas, entre otras.

Diversos estudios han demostrado que la ansiedad produce tanta tensión a nivel corporal que generará un gran dolor. Sufrir un mal momento personal o enfrentarse a una adversidad es suficiente para activar a la ansiedad y a su mecanismo de alerta. Estar siempre pendientes de posibles peligros hará que nuestros niveles de ansiedad se eleven, tensionando todo nuestro cuerpo, ello hará que ciertas zonas sensibles a la tensión se vean afectadas como es la zona del cuello, los hombros, o las articulaciones. Y ese dolor será intenso y duradero. En todo esto está implicado ciertas zonas cerebrales que se activan cuando estamos en alerta permanente, activando y poniéndonos en guardia por si tenemos que reaccionar rápidamente ante un peligro inminente. 

Pero realmente debemos comprender que esta clase de dolores derivados de nuestro estado emocional y psicológico, se pueden evitar tratando el problema de raíz. Es decir, en este caso nuestra ansiedad. La terapia es el único método para poder afrontar y superar la ansiedad. Si lo conseguimos, todos esos dolores musculares, así como los demás síntomas, también remitirán. Si no tratamos nuestra ansiedad, esos dolores nunca nos abandonarán, generándonos gran malestar y sufrimiento. Incluso evitaríamos muchas de las bajas laborales que se producen por ellas. Por ese motivo es esencial buscar ayuda profesional.

Cómo afrontar la ansiedad

Para poder paliar los dolores musculares provocados por la ansiedad, debemos tratar el propio trastorno que origina esos dolores. Ese decir, debemos tratar la ansiedad mediante terapia psicológica. Una vez que tratemos la ansiedad, todos sus síntomas desaparecerán por siempre, incluso los citados dolores corporales. Además de la terapia nos puede ayudar las siguientes recomendaciones para vencer la ansiedad:

  • Apóyate en tus seres queridos. Debes hablar con las personas más cercanas y explicarles qué te ocurre. Es importante que tengas toda la ayuda que te sea posible para superar tu ansiedad. Sentirse arropado por tus seres queridos te ayudará a afrontar mejor la angustia y la tensión que te provoca la ansiedad.
  • Actívate. Aunque te duelan tus músculos y articulaciones, haz actividades que te permitan tener la mente despejada y que te hagan sentir bien. Puedes probar con el deporte, con ir al cine, o simplemente pasear. Haz todo aquello que te guste y te haga sentirte bien.
  • Mantén una rutina. Organízate para que tengas tiempo para todo sin agobiarte. Debes tener tiempo para hacer tus actividades diarias, pero también debes tener tiempo para estar con la familia, para descansar, y para ti mismo. Si tienes un día organizado tendrás una mente organizada, y habrá menos sitio para la ansiedad.
  • No te exijas demasiado. El día solo tiene 24 horas, así que distribúyelo para tener tiempo para todo. No quieras abarcar más de lo que puedes hacer, de ese modo no te exijas y haz únicamente lo que puedas. Si te generas más angustia, tu ansiedad también crecerá.
  • Relaciónate. No te aísles y sal a relacionarte con tus amistades y familiares, e incluso ten el atrevimiento de conocer a personas nuevas. Vuelve a quedar con tus seres queridos, y pásalo lo mejor que puedas. No te encierres en ti mismo.
  • Relájate. Es esencial que sepas cómo relajarte. De ese modo podrás controlar de un modo más efectivo a tu ansiedad. De este modo, puedes probar con técnicas tan sencillas como la respiración diafragmática, o quizás con disciplinas como el taichi o el yoga. Todo lo que te permita estar relajado siempre es positivo.
  • Busca ayuda profesional. La terapia es el único tratamiento afectivo para vencer la ansiedad, y con ello poder prevenir los dolores musculares. De esta manera, si padeces este trastorno no dudes en buscar ayuda psicológica. La terapia te dará todas las herramientas que necesitas para afrontar tu ansiedad y tu angustia.

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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