Relación entre TOC y depresión

Las personas que sufren un trastorno obsesivo compulsivo se ven sumergidas en una vorágine de emociones difícil de gestionar. Estar siempre pendientes y centrados en algo que les hace daño, y les genera un gran sufrimiento hace que su estado de ánimo se vea seriamente dañado. La relación entre TOC y depresión es una realidad que sufren muchas personas con este tipo de trastorno.

La ansiedad incontrolada hace que nos veamos sometidos a una gran sensación de angustia, y desesperanza. Percibir todo como un peligro, y dejar que esos miedos se apoderen de nosotros, hace que nuestro estado anímico se vea mermado. Es muy difícil no dejarse atrapar por la tristeza y la apatía más profunda, cuando sentimos que no somos capaces de controlar o gestionar nuestra angustia o estrés.

Cuando nuestros pensamientos se convierten en una obsesión, y nuestro comportamiento es compulsivo, ello nos llega a afectar en todos los ámbitos de nuestras vidas. Una persona que sufran TOC se ve envuelta en situaciones que no pueden controlar, y verá como aquello que padece entorpece su trabajo, sus relaciones e incluso su día a día. Por ese motivo la relación entre TOC y depresión es una realidad, ya que ver como todo se nos escapa de las manos, y no podemos controlarnos a nosotros mismos, hace que ello nos sumerjan en un profundo pozo de tristeza y apatía. Sufrir un trastorno de este tipo llega a afectar a toda nuestra vida, y sin duda a nuestro estado de ánimo.

Lo realmente cierto es que los pacientes con TOC suelen pedir ayuda cuando su estado es realmente grave. Es decir, buscan ayuda psicológica cuando ven que el trastorno que padecen ya afecta gravemente a toda su vida, desde el ámbito laboral, como en el familiar o social. Cuando una persona se ve atrapado por esa clase de pensamientos y conductas, no contempla una salida, y ello les lleva a sufrir episodios de ansiedad graves.

Comprobar que has perdido en control de tu mente es algo terrorífico, que puede llegar a paralizarte por el miedo que puedas padecer en ese momento. El estrés incontrolado y la angustia nos puede llevar a situaciones donde siendo conscientes de que algo no va bien, no somos capaces de dar el paso, y pedir ayuda. Realmente si los pacientes de TOC tuvieran un diagnóstico temprano y una intervención psicológica adecuada, podría volver a sentirse bien, y no llega al extremo de padecer depresión. Pero si somos realistas, esta clase de pacientes no son conscientes de lo que les ocurre hasta que ya es muy tarde, y se debe realizar una terapia más duradera y continua para salir de esta situación.

No es nada fácil aceptar que estamos sufriendo un trastorno como es el TOC. Asumir esa problemática, y buscar la ayuda que necesitamos no es siempre sencillo. A veces lo vamos dejando con la esperanza de que todo pase. Pero ni la ansiedad ni la depresión desaparecen jamás, la menos que las trates con psicoterapia. Este es un motivo muy común a la hora de que las apersonas con trastorno obsesivo- compulsivo no busquen ayuda, y tengan la esperanza de sanarse por si mismos. Cuando van a terapia es porque la situación ya es muy grave. Pero con esfuerzo y tiempo se puede controlar al TOC, y no permitir que la depresión haga su aparición.

Cómo se relaciona el TOC y la depresión

Tenemos que entender que las personas que sufren un trastorno obsesivo compulsivo, no solo pueden desarrollar conductas ritualistas, sino que también padecen pensamientos que se apoderan de su mente, llevándoles a un sin sentido que les arrebata la vida, y sobre todo la alegría. Los cuadros depresivos son muy habituales en estos casos, ya que la persona que padece este tipo de trastorno de ansiedad no sabe como gestionar lo que siente, y lo que experimenta, llevándole a sufrir una gran desesperanza y apatía que lo sumergirá en la más absoluta tristeza.

Tener pensamientos recurrentes e intrusivos que nos llevan al miedo, y a la angustia total, afectándonos a nuestro estado de ánimo. Vernos sumergidos en actos rituales que nos pueden aporta paz, pero que sabemos que en el fondo no tienen ninguna base lógica, también nos lleva a la mayor desazón. El trastorno obsesivo compulsivo es un trastorno muy complejo, que lleva a quien padece a centrarse por cosas como la seguridad, la higiene, el orden o los actos rituales. Cuando la mente está tan en alerta ante posibles peligros, ello da paso a la ansiedad, y ese nivel de angustia tan elevado llevará a quien sufre TOC a padecer la temida depresión.

Cuando alguien nos habla de TOC, se nos suele venir a la cabeza la imagen de alguien haciendo algún acto repetitivo, pero el trastorno obsesivo compulsivo es algo más. Es la mente gobernando a su antojo a la persona que lo padece, llevándola a padecer grandes niveles de ansiedad y angustia, además de llevarle a un estado de ánimo tan bajo que no será capaz de reunir las energías suficientes para afrontar su sufrimiento. Para conocer la relación entre TOC y depresión deberíamos conocer más profundamente este trastorno, como haremos en el próximo apartado.

Cómo se manifiesta el trastorno obsesivo compulsivo

Decir antes de todo que el trastorno obsesivo compulsivo se expresa de un modo diferente en cada persona. No siempre se manifiesta de un modo un único, por tanto tenemos que comprender este trastorno de una manera global. Antiguamente se clasificaba este trastorno dentro de la ansiedad, pero ahora posee una clasificación autónoma. Y según del DSM V (manual de diagnóstico y estadística más usado), el trastorno obsesivo se caracteriza por:

  • Pensamiento recurrente e intrusivos, que se adueñan de la mente de quien padece este trastorno, y afecta a su percepción del mundo que le rodea, y por ende a su conducta. Suelen pensamientos negativos que alertan a la persona de posibles peligros, aunque estos sean irreales les dominan por completo.
  • Creerse incapaz de hacer cualquier cosa, o llevar una vida normal. Es un sentimiento que siempre acompañan a personas que padecen TOC. Esas sensaciones les incapacitan aún más, llevándoles a un estado de total desesperanza.
  • Centrarse en lo que temen. Las personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo siempre se centrarán en aquello que les da miedo. Sus pensamientos siempre irán dirigidos a ello, y a intentar estar prevenidos. Una mente tan centrada no permite que la persona puede pensar o hacer otras cosas.
  • Necesidad de control. Este trastorno lleva a la persona que lo padece a sufrir grandes niveles de ansiedad. Solo intentar controlar toda situación que les aleje de aquello que les da miedo, hace que su ansiedad disminuya, así que el control les permite estar más relajados. Por ese motivo realizan conductas ritualistas (compulsión) para poder aliviar la ansiedad que sienten, ya que creen que hacer según que cosas les libra de aquello que tanto temen, como por ejemplo lavarse las manos de cierta manera.
  • Creencias irracionales. Cuando la mente esta dominada por el miedo, surgen una serie de creencias que son totalmente irracionales, pero que tienen un sentido para la persona que la sufre, y da base a sus obsesiones, como por ejemplo creer que las puertas azules dan mala suerte, o pueden predecir algo malo que va a ocurrir, etc.
  • La tipología de las obsesiones y compulsiones. Hay personas que sus obsesiones y compulsiones van dirigidas a la higiene, a la seguridad, o quizás al hecho de acumular cosas. Son conductas que están destinadas a buscar cierta paz mental, y a rebajar la ansiedad.

Padecer un trastorno de este tipo lleva a la persona que lo padece a una gran desesperación. Es imposible saber cómo gestionar unos pensamientos tan intrusivos, y la necesidad por hacer cosas que a la vista de otra persona serían irracionales, pero para quien padece TOC tiene un sentido. Por tanto, se requiere darle toda la importancia que tiene esta trastorno y buscar la ayuda apropiada.

Cuando el TOC da paso a la depresión

Una vez que conocemos como se manifiesta el trastorno obsesivo compulsivo comprenderemos mejor la relación entre TOC y depresión. Sus síntomas son tan intensos que lleva a las personas que lo padecen a sentir una profunda tristeza. Es difícil aceptar que nuestra mente nos domina y nos aleja de nuestro bienestar. Estar en un estado de alerta permanente puede hacer que nuestros niveles de ansiedad sean muy elevados, y ello siempre afectará a nuestro estado de ánimo.

El estado de ánimo propio de las personas que sufren TOC es siempre bajo, y esto afectará a todos los ámbitos de su vida, como a nivel laboral, social o familiar entre otros. Una persona que está centrada en sus miedos no podrá hacer frente a su día a día, ni a sus relaciones, sean del tipo que sean. Por tanto tenemos que entender que este trastorno es realmente paralizante, y ese sufrimiento puede llevar a la persona que lo padece a sufrir un cuadro depresivo.

Decir que el trastorno obsesivo compulsivo tiene otra serie de secuelas como es el padecimiento de altos niveles de ansiedad, el desarrollo de una baja autoestima, y la aparición de emociones tan dañinas como la rabia o el rencor. También puede haber sentimientos de culpa, ya que la persona que padece TOC sabe que sus conductas y pensamientos no lo puede dominar, y se suelen sentir culpables por ello. Todas esas secuelas llevarán sin duda a la depresión, sumiendo a la persona que la padece en una absoluta tristeza y apatía.

El TOC como cualquier psicopatología requiere la comprensión de todos, y en darle la importancia que merece con tal de buscar la ayuda adecuada. Las personas que padecen este tipo de trastorno sufren un gran dolor. No es nada sencillo vivir preso de una mente que nos domina. Por ello es imprescindible tener toda la ayuda y apoyo que se necesite, como veremos en el próximo apartado.

Qué ayuda buscar

El trastorno obsesivo compulsivo y todas las secuelas asociadas a él, se tratan mediante una intervención psicológica. La terapia es la única vía para tratar este trastorno, y sus secuelas como son la depresión, la ansiedad y la baja autoestima. Siento decirte que no existen atajos ni medicaciones milagrosas. Para poder afrontar esta problemática se requiere de ayuda psicológica, tiempo y esfuerzo. Todo lo demás son simples excusas. 

Una persona con trastorno obsesivo compulsivo necesitará de ayuda psicológica, pero también de apoyo social y familiar. Lo más normal para este tipo de pacientes es que busquen el aislamiento, y eso nunca es una solución. Para ello es necesario que las personas más cercanas y queridas estén a su lado. Es imprescindible que toda persona con TOC tengan la oportunidad de sentirse arropados por su entorno más cercano. Tener ese apoyo favorecerá poder afrontar la relación entre TOC y depresión.

Si padeces TOC y sus secuelas como la depresión, busca ayuda profesional. No intentes buscar atajos. La terapia te va a proporcionar las herramientas necesarias para poder gestionar tus pensamientos y tus conductas. Se puede afrontar el TOC con éxito, pero requiere de un gran esfuerzo personal. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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