Madres tóxicas

Hay madres que perciben a sus hijos como meras herramientas para conseguir aquello que desean o anhelan. Los utilizan, los manipulan y los chantajean para poder someterlos, haciéndoles un daño irreparable, que afectará por completo a todos esos hijos de madres tóxicas. Pero a menudo esos mismos hijos logran identificar que ocurre, y comienzan a enfrentarse a ese problema que tanto sufrimiento le ha traído, y deciden alejarse para siempre de esas madres. En ese nuevo camino aparecen una serie de secuelas psicológicas por separarse de una madre tóxica.

Tanto si un hijo decide alejarse de su madre tóxica como si comienza a ponerle límites sufrirá un gran desgaste psicológico. Es muy difícil frenar el comportamiento de una madre, por muy dañino que sea. Los lazos emocionales que nos une a esa persona con demasiado grandes como para poder romperlos sin más, aunque ello nos lleve a un gran sufrimiento personal. Los hijos de madres tóxicas se ven sumergidos en una serie de secuelas psicológicas, que deben aprender a gestionar cuando deciden separarse de su propia madre.

Es extremadamente doloroso comprobar como tu propia madre te ha utilizado, y se ha aprovechado de ti. Es muy complicado de gestionar, y ocasiona una serie de sentimientos negativos que puede hacer que nuestro estado emocional y psicológico se vea seriamente afectado. Nunca es sencillo poder decirle a una madre que su comportamiento nos ha hecho mucho daño, y que ya no vamos a permitirlo más. 

En este artículo repasaremos todas las secuelas psicológicas por separarse de una madre tóxica. Es importante conocer el proceso que se enfrenta todo hijo que decida liberarse del yugo de una madre autoritaria, exigente, e interesada como son las madres tóxicas. Es un camino totalmente empedrado que puede llevarnos a padecer un gran sufrimiento, y por ese motivo debemos saber a qué nos enfrentamos y como debemos hacerlo. 

Secuelas psicológicas por separarse de una madre tóxica

Frenar a una madre tóxica no es nada sencillo. Ellas nunca lo pondrá fácil, e intentarán por todos los medios revertir tu decisión. Te intentarán manipular de nuevo, o chantajear con tal de que te saltes tus límites y le permitas comportarse tal y como es. Y es por ello que debemos estar preparados para gestionar esos sentimientos y emociones que pueden hacer que dejemos que nuestra madre actúe como lo hace, sin ponerle límites ni distancia para evitarlo. Una decisión debe ser tomada de un modo firme, y más aún cuando se trata de nuestro bienestar emocional. Tenemos que saber a qué nos enfrentamos y que secuelas psicológicas por separarse de una madre tóxica pueden aparecer. Así que, repasaremos las secuelas más comunes, tanto las negativas como las positivas, y estas son:

  • Sentirse libre. Una de las primeras sensaciones cuando logramos frenar las conductas de una madre tóxica, es sentirse liberado de toda esa carga, de toda esa presión que ha ejercido sobre nosotros. Cuando tomamos la decisión de no dejarnos manipular ni chantajear, nos sentiremos libres de poder actuar y ser quienes somos, sin el miedo de recibir de nadie los reproches, ninguneos ni malas palabras. No dejarse someter nos hace libres, y eso es siempre positivo para nosotros y nuestro bienestar emocional.
  • Sentirse culpable. Una de las secuelas psicológicas por separarse de una madre tóxica más común es sentir culpa por alejarse de esa madre que tanto daño nos hace. Dejar a un lado a una madre para evitar que nos haga más daño es la mejor decisión, pero nunca es fácil porque tendremos la sensación de abandonarla, cuando no es cierto, porque antes de tomar ni siquiera en consideración esa decisión, una madre tóxica ya nos habrá hecho muchísimo daño.
  • Ataques de pánico. Una vez que nos hayamos desprendido del comportamiento y conductas de una madre tóxica, entraremos en una fase donde estaremos más relajados, bajando la guardia y estando menos en estado de alerta. Ello nos puede llevar a padecer los temidos ataques de pánico, que suelen aparecer cuando estamos más tranquilos y relajados. Por tanto la incidencia de estos ataques puede aparecer una vez podamos poner límites o alejarnos de una madre tóxica.
  • Tristeza. Como ya he apuntado, alejarse de una madre siempre es doloroso, aunque su conducta nos haga daño. Ello nos puede llevar a padecer una profunda tristeza, e incluso podemos desarrollar algún episodio depresivo
  • Aislamiento. Quizás podemos tener la sensación de no haber hecho lo correcto al alejarnos de nuestra madre, aunque nos haga daño. Esto es debido a la educación y nuestra cultura, que nos dicta que tenemos que estar siempre al lado de nuestra madre pase lo que pase, cuando eso no es cierto. Cuando alguien no hace daño, y se aprovecha de nosotros, tenemos que alejarnos de esa persona, sea quien sea, porque tenemos que centrarnos en nosotros y en nuestro bienestar.
  • Emociones negativas. Es muy natural sentir rabia, ira, o incluso rencor hacia las personas que han sido crueles con nosotros, y tanto daño nos han podido hacer. Por ese motivo, es normal que personas que han establecido sus límites o se han alejado de una madre tóxica, lleguen a experimentar emociones como el rencor. Son emociones que si no sabemos gestionarlas pueden hacernos mucho más daño del que ya habremos soportado.
  • Aumento de la autoestima. No permitir que nuestra madre siga haciéndonos daño, y tomar esa firme decisión hará que ganemos en seguridad, y nuestra autoestima aumentará. Es importante centrarnos en nosotros, y en tratarnos bien, para que los demás también lo hagan.

Cómo tratar estas secuelas psicológicas

Hemos visto las secuelas psicológicas más comunes de separarse de una madre tóxica. Estas secuelas forman parte de un proceso de duelo para asumir nuestra pérdida, y de ese modo poder superarla. No es sencillo establecer unos límites a nuestra madre, o incluso alejarnos de ella para que deje de hacernos daño, pero aún lo es más enfrentarnos a todas las secuelas que conlleva esa decisión. Pasaremos por varias fases, y sufriremos algunas consecuencias o secuelas psicológicas, pero es necesario para aceptar lo ocurrido, y así poder superarlo.

Tanto para poder establecer unos límites a nuestra madre para no permitirle hacernos daño, como para alejarnos de ella es una decisión difícil de gestionar, y por ello es imprescindible la ayuda terapéutica. La terapia nos ayudará a aceptar lo ocurrido, y a superar nuestro dolor. Es importante tener todo el apoyo posible para poder gestionar todas las secuelas psicológicas por separarse de una madre tóxica. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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