Suegras Tóxicas, madres manipuladoras

Suegras tóxicas

Cuando en una relación se mete por medio una tercera persona, ello siempre se convierte en un verdadero obstáculo difícil de sortear. Si la persona que es capaz de entrometerse en una relación, es alguien que tiene un cierto poder respecto a uno de los miembros que la conforman, como puede ser una madre. Cuando una madre acaba entrometiendo en la relación de sus hijos, esta se verá seriamente resentida, generando conflictos difíciles de gestionar. Son las denominadas como suegras tóxicas

Las suegras tóxicas parten de una posición de poder. Antes de entrometerse en la relación de su hijo o de su hija, esta clase de madres han establecido anteriormente una relación de manipulación y dependencia con sus hijos. Son madres controladoras y posesivas, que no dudarán en emplear cualquier táctica para conseguir la atención de sus hijos. Una vez que lo consiguen, someten a su propia voluntad a sus propios hijos. Cuando estos consiguen establecer una relación con otra persona, y formar una pareja, no dejará de intentar tener la misma atención de su hijo o hija.

Así que, tenemos, por un lado, a una madre que intentará por todos los medios tener la atención de su hijo o hija. Por otro lado, a un hijo o a una hija que le permitirá que se entrometa en su relación de pareja, y que genere los conflictos que sean. Por ese motivo podemos decir que tratar con este tipo de suegras es realmente muy difícil, porque tenemos que lidiar con este tipo de suegras y con la pasividad de nuestra pareja.

Una suegra tóxica es capaz de doblegar a sus propios hijos, haciendo que no tengan la voluntad ni la capacidad de reaccionar. Suelen utilizar la manipulación como el victimismo o el chantaje, y en los casos más extremos, incluso la violencia o el abuso emocional. Tenemos que saber que esta clase de suegras necesitan la atención de sus hijos, y para ello ejercerá cualquier táctica para ejercer su control sobre ellos. Las parejas de sus hijos son concebidas como obstáculos que debe eliminar, ya que les resta la atención que necesitan de sus hijos. Por ese motivo, no dudarán en entrar en conflicto con las parejas de sus hijos, y si es necesario, incluso promoverán la ruptura de esa relación.

Cómo son las suegras tóxicas

Las suegras tóxicas son madres controladoras y posesivas, que no dudan en utilizar tácticas como la manipulación y el chantaje para obtener de sus hijos todo aquello que desean. Son madres egoístas que solo miran por si mismas, utilizando a sus propios hijos para poder cubrir sus necesidades afectivas.

Suelen ser personas con muchas carencias de tipo afectivo, que han vivido en ambientes tóxicos, donde la manipulación o el chantaje estaban al orden del día. Es por ese motivo, que se comportan de esa manera. Han aprendido a someter a su voluntad a los demás, y las víctimas perfectas son sus propios hijos. Manipulándolos, puede conseguir de ellos la atención que necesita en cada momento. Son incapaces de tener en cuenta los sentimientos y necesidades de los demás. Es por eso, que no contemplan las necesidades de sus hijos. Son verdaderamente egoístas.

Quieren siempre ejercer su poder. Son personas autoritarias, que intentan doblegar a las personas que tiene a su alrededor, y de ese modo, conseguir todos sus objetivos. Teniendo en cuenta su perfil, esta clase de suegras percibirán a las parejas de sus hijos como un obstáculo para acceder a ellos, y conseguir aquello que desean. No dudan, por ese motivo, en enfrentarse a sus nueras o yernos con tal de alejarlos, y poder tener las atenciones de sus hijos. Pueden incluso fomentar la ruptura de la pareja, si comprueban que esa persona compite directamente por las atenciones de su hijo. Se convierten en verdaderas enemigas de sus yernos y nueras.

Como son las suegras

Cómo actúan las suegras tóxicas

Las suegras tóxicas siempre intentarán tener el control sobre sus hijos. Necesitan que las atiendan, y querrán esa atención a toda costa. Normalmente, utilizan la manipulación para someter a sus hijos. Suelen emplear el victimismo para dar pena, y que sus hijos se sientan culpables, y con la necesidad de reparar ese daño. Y sabemos que quien se siente culpable hará lo que sea por intentar reparar los daños que haya podido hacer. Este tipo de madres tóxicas se aprovecharán de ello para poder tener a sus hijos a su disposición.

Si la manipulación no funciona, entonces puede usar tácticas más agresivas como el chantaje emocional, o el reproche. Las suegras tóxicas emplearán cualquier técnica que le ayude a someter a sus hijos. Incluso estas madres pueden llegar en un momento dado a la agresión verbal o al abuso emocional. Pueden ser muy agresivas si no consiguen lo que desean por otros medios.

Como son personas que necesitan la atención de sus hijos, las parejas de estos serán percibidas como algo que puede hacer peligrar su poder y autoridad. Entonces se mostrarán hostiles con sus nueras y yernos, hasta llegar a extremos inimaginables si estos no aceptan su autoridad. Pueden incluso malmeter y poner a sus hijos en contra de sus parejas. Si ven peligrar que sus hijos dejen de prestarles la atención que necesitan, no dudarán en intentar, mediante el engaño, la manipulación, u otra técnica, romper esa relación.

Si su deseo es romper la relación sentimental de sus hijos, esta clase de suegras intentarán manipular a sus hijos para que rompan con sus parejas. Puede mentir, malmeter, hacerse la víctima, etc. Intentará por todos los medios poner a sus hijos en contra de sus propias parejas. Hará, en definitiva, todo lo posible para que esa relación se rompa, conseguir que sus nueras o yernos se alejen para siempre, y tener a sus hijos a su entera disposición. Pueden llegar a hacer todo lo inimaginable para conseguir eso.

Cuando los hijos consienten

Que una suegra tóxica pueda ejercer su poder es porque sus hijos se lo permiten. Quizás cuando somos niños no tengamos las herramientas necesarias para afrontar esa manipulación, pero cuando somos adultos sabemos detectar e identificar la manipulación que alguien ejerce sobre nosotros. Así que, si un hijo se lo permite, una madre manipuladora siempre lo someterá a su voluntad.

Por ese motivo, alguien que esté sufriendo los ataques directos o indirectos de una suegra manipuladora, lo primero que debería hacer es tener en cuenta que su hijo le está permitiendo que se llegue a entrometer en su relación sentimental. Entonces habría que abordar esos dos problemas: el hecho de enfrentarse a una suegra tóxica y la permisividad de la propia pareja, es decir, de su hijo o hija.

Cómo tratar a una suegra tóxica

Ante las suegras tóxicas, lo único que podemos hacer es establecer nuestros límites tanto a ella como a su hijo, es decir, a nuestra pareja. Lo primero que debemos hacer es hablar claro con nuestra pareja, y decirle que quieres de esa relación, y que no, y que permitirás que su madre se meta por medio y genere conflictos. Es importante establecer unas reglas como pareja, donde se acentúan aspectos tales como el respeto, la intimidad y la confianza. 

De ese modo, nuestra pareja deberá establecer sus límites con su madre con tal de que su relación contigo no finalice por su culpa. Ya estará en su mano dejarse manipular, y permitir que su madre se pueda entrometer en vuestra relación o no. Con suegras tóxicas, no podemos ir directamente contra ellas. Solamente se crearía más tensión, y se generarían más conflictos. Lo principal es establecer una base sólida con tu pareja, y acordar que ambos no dejaréis que su madre intente destruir vuestra relación.

Si ves que tu pareja continúa siendo manipulada, y ello repercute en vuestra relación de pareja, lo más sano es que te alejes lo máximo posible, porque el poder que tiene su madre sobrepasa a la solidez de vuestra relación. Luchar contra una suegra tóxica cuando su hijo le permite que actúe de esa forma, es imposible de superar. Si sus hijos no son capaces de establecer sus límites, tú poco podrás hacer. Por ese motivo, lo mejor para ti es finalizar la relación y que cada uno siga su camino, porque las suegras tóxicas suelen hacer mucho daño. Si estás en esa situación no lo dudes, y aléjate. No merece la pena. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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