Tipos de duelo

La pérdida de un ser querido, que ha sido importante y significativo para nosotros, nos aboca irremediablemente a experimentar un sentimiento de tristeza profunda. Es una reacción normal, y debe ser aceptada. Comenzamos así un proceso de duelo necesario para aceptar la pérdida de la persona querida. Pero en ocasiones no hacemos ese proceso o simplemente no somos capaces de finalizarlo correctamente, llevándonos a padecer un duelo complicado, e incluso pudiendo desarrollar tipos de duelo patológico.

El duelo y sus tipos

Todos, a lo largo de nuestras vidas, tenemos que hacer frente a pérdidas de personas queridas. Si bien todas las pérdidas no son igualmente significativas, todas requieren de un proceso de duelo, consciente o no.

Las pérdidas no solamente se refieren a las personas que fallecen. También podemos sufrir pérdidas de tipo sentimental, de cosas, etc. El dolor que podemos llegar a experimentar dependerá del tipo de vínculo emocional que nos una a aquello que perdemos, y cómo la propia pérdida afecte a nuestra vida. Toda pérdida, por pequeña que sea, requiere un proceso de duelo. Una aceptación que nos ayuda a asimilar lo ocurrido y seguir con nuestras vidas.

Fases del duelo

En el proceso de duelo, experimentamos diferentes periodos de tiempo, y las expresamos con diferente nivel de intensidad. Las fases del duelo no tienen por qué darse en un orden determinado. Podemos saltar de una a otra hasta alcanzar la deseada fase de aceptación de la pérdida.

Las fases no deben de ser entendidas como etapas rígidas ni en el cómo ni en el cuándo. Cada persona vive la pérdida de una manera diferente.

  1. Negación: Tras la pérdida, nuestra mente en primera instancia se niega a aceptar tal acontecimiento. El dolor es tan intenso que intentamos negar lo ocurrido. No somos capaces de hacer frente a nuestra terrible pérdida. Es una reacción totalmente normal, ya que gestionar emociones tan abrumadoras se hace muy cuesta arriba.
  2. La ira: cuando los efectos de la negación van desapareciendo, aparece un sentimiento de ira por lo ocurrido. En este momento se empieza a aceptar lo ocurrido, y el sentimiento de rabia nos ayuda a afrontar la pérdida. Pero esas emociones, van desapareciendo porque no es racional dirigir la culpa contra algo o contra alguien.
  3. Negociación: en esta etapa intentamos volver a buscar el control de nuestras emociones y de la situación. Interiormente, intentamos negociar nuestro dolor. Es una etapa en la que podemos centrarnos en aspectos tales como la religión o las creencias. Queremos deshacernos de toda la culpa y el dolor acumulados.
  4. Depresión: una vez que vamos aceptando realmente la pérdida, los sentimientos de tristeza van apareciendo. Suele acentuarse el sentimiento de culpa. Por ejemplo, podemos llegar a sentir arrepentimiento de no pasar más tiempo con la persona que nos ha dejado. Es una etapa más privada, donde tenemos que gestionar la tristeza de la pérdida.
  5. Aceptación: es la última etapa de nuestro duelo. La tristeza no desaparece, pero el dolor ya no es tan intenso. En esta fase somos capaces de aceptar la pérdida, pudiendo seguir con nuestras vidas.

El Duelo patológico

Uno de los tipos que puede desarrollarse cuando el proceso de duelo no se gestiona adecuadamente, se denomina: Duelo Patológico.

Es un tipo de duelo intenso y de muy larga duración (más de seis meses), donde el dolor por la desaparición del ser querido se apodera de nuestra vida diaria.

La pérdida conlleva dolor, pero la intensidad del mismo se ve reducido con el tiempo. En el duelo patológico la intensidad siempre es la misma a la sufrida en el momento de la pérdida.

El duelo patológico o complicado llega a dominar la mente de quien lo sufre, no dejándole seguir con sus vidas. Quienes lo padecen lo definen como estar estancados en ese intenso dolor. Por ello debemos recurrir a ayuda profesional si no queremos caer en estos tipos de duelo tan emocionalmente perjudiciales.

Síntomas del Duelo Patológico o Complicado

Aquí te mostramos cuáles son los síntomas de un duelo patológico o complicado.

Si una persona muestra por lo menos tres de estos síntomas por más de seis meses entonces debe estar sufriendo estos tipos de duelo patológico.

  • Fuertes sentimientos de añoranza de la persona fallecida.
  • Intenso sentimiento de soledad, aun cuando estamos acompañados.
  • Fuertes sentimientos de amargura e ira relacionados con la muerte.
  • Sentimiento de que la vida es vacía y que no tiene sentido sin la persona fallecida.
  • Pensar demasiado en la persona fallecida, interfiriendo en nuestras actividades y relaciones con los demás.
  • Incredulidad ante la muerte o dificultad para aceptar la muerte.
  • Sentirse en estado de shock, aturdimiento o emocionalmente adormecido.
  • Dificultad para preocuparse por otras personas o para confiar en otros.
  •  Sentirse emocionalmente o físicamente muy activo a la hora de afrontar los recuerdos de la pérdida.
  • Evitar a personas, lugares o cosas que traigan recuerdos del fallecido.
  • Fuerte necesidad de tocar, ver, oler o escuchar cosas sobre el fallecido a fin de sentirse más cerca de él.

Si estás sufriendo un duelo patológico es fundamental recibir ayuda profesional. Gracias a ella poder aprender a gestionar todo el dolor que estás sufriendo y volver a tu vida. Un duelo no resuelto lleva a sufrir psicopatologías asociadas como la ansiedad o la depresión. Por todo es importante aceptar la problemática y buscar ayuda para salir adelante.

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

Scroll al inicio