El miedo a tratar las heridas emocionales

Aquello que nos duele nos produce un gran temor. Todos conocemos a personas, o incluso nosotros mismos, que no quieren acudir a la consulta de un médico, o quizás de un dentista, porque les aterra un diagnóstico negativo, y ello les lleve a un procedimiento que tal vez pueda ser doloroso. Lo mismo ocurre con el hecho de acudir a un psicólogo. Tocar según que temas que tanto daño nos puede llegar a hacer, nos hará que intentemos por todos los medios esquivar esa consulta. Pero el miedo a tratar las heridas emocionales, hace que nos quedemos anclados en un pasado que nos hace mucho daño, y nos genera un gran sufrimiento.

Deberíamos aprender que el dolor del pasado se puede afrontar, e incluso superar. Para ello es necesario la ayuda terapéutica. Es cierto, que a medida que la terapia avance nos sentiremos angustiados, ya que tocaremos ciertos temas del pasado que aún nos duele. Ese es el comienzo de nuestra recuperación. Por ese motivo, debemos confiar en la ayuda psicológica y todo lo que tiene que ofrecernos.

Tenemos que entender que quien acude a la consulta de un psicólogo, no es porque deba estar muy grave, sino porque tiene cosas que superar. Es decir, debemos dejar las falsas creencias que solo van los enfermos. A las consultas de los psicólogos van aquellas personas que quieren superar todo aquello que les duele, y nos les permite continuar con una vida plena y alejada de todo ese sufrimiento.

El miedo a tratar las heridas emocionales es muy común. A todos nos asusta encontrarnos con todos los fantasmas de nuestro pasado, y volver a revivir ese dolor. Pero no podemos vivir con ese sufrimiento como carga, porque condicionará toda nuestra vida. Todos merecemos sanar nuestras heridas, y de ese modo encontrar la paz interior que todos necesitamos. Para ello debemos apostar por nosotros, y por la terapia. Es la única vía para sentirnos bien de nuevo.

Esconder nuestras heridas emocionales

Cuando una persona se enfrenta al hecho de acudir a la ayuda de un psicólogo, muchas dudas y miedos se le presentan. Es normal, todos tememos aquello que nos hace daño, y revivirlo es algo que puede paralizarnos. Pero lo cierto es que para sanar todas y cada una de nuestras heridas, debemos ahondar en ellas. Una vez que hayamos identificado nuestro dolor, podremos hacerle frente. Sanar las heridas es algo totalmente necesario.

Puede ser que intentemos por todos los medios aparentar que hemos superado nuestro pasado, cuando ha sido doloroso. Pero lo cierto es que ese dolor siempre deja una huella. Y esa huella siempre se proyecta cuando estamos ante una situación que nos recuerda a aquella que nos hizo daño, y comenzamos a revivir todo ese sufrimiento. Es volver a escuchar el eco de los fantasmas de un pasado que nos hizo mucho daño.

A nadie le gusta aceptar que está herido, y que sus vivencias pasadas aún resuenan en su interior, porque no lo ha superado. No tenemos que demostrar nada a nadie, ni a nosotros mismos. Si hemos sido víctimas, y hay personas que han logrado hacernos daño, tenemos que reconocer todo nuestro sufrimiento. Y buscar toda la ayuda que nos sea posible reunir. Es necesario el valor para dar el paso. Y sin duda, será nuestra mejor decisión.

Piensa que si tienes miedo a remover un pasado doloroso, es porque aún no lo has superado. Por tanto, tienes que tomar las decisiones que creas oportunas para deshacerte y superar ese sufrimiento. De nada sirve aparentar una normalidad que no es real. Solamente hará que nos sintamos peor, y nuestro dolor se vuelva más intenso. Debemos dejar a un lado el miedo a tratar las heridas emocionales.

Señales de sufrir heridas emocionales

Somos el fruto de nuestras vivencias y experiencias. Si estás han sido buenas desde pequeños, probablemente creceremos con una buena madurez emocional, además de tener una autoestima sana. Pero si, por el contrario, desde que éramos niños, hemos sido criticados, cuestionados, o incluso abandonados, creceremos creyendo que somos personas no válidas, y tendremos una percepción de nosotros mismos muy negativa. Cualquier niño que no ha tenido los cuidados y las atenciones que necesitaba, se convertirá en un adulto herido.

Las heridas emocionales nos recuerdan ese pasado que aún nos atormenta y nos hace daño. Pueden crearse en la infancia, pero ese dolor se repetirá en muchas situaciones y por culpa de muchas personas a lo largo de nuestra vida. Hasta que no logremos sanar las heridas, cualquier experiencia a la que nos hizo daño, nos volverá a dañar. Tenemos que romper ese círculo de una vez por todas. Por nuestro bien.

Nos puede dañar una relación tóxica, que nos despidan, un reproche, o una crítica. Es algo que irá sucediendo repetidamente en nuestras vidas, y es por ello que debemos concienciarnos de la necesidad de tratar nuestras heridas. Hay ciertas señales que nos pueden indicar que tenemos un dolor emocional que debe ser tratado, y que intentamos esconder de nosotros mismos. Sería recomendable descubrir dichas señales, para poder identificar que nos pasa, y de ese modo, pedir la ayuda que necesitamos. Y esas señales son:

  • Tener una mala relación con alguien muy cercano. Cuando existe una mala relación que no se puede reconstruir, ni empezar de nuevo, ni tan siquiera tener un trato cordial, es porque no somos capaces de gestionar ciertas emociones asociadas. Las relaciones tóxicas suelen construirse con alguien cercano, como puede ser un familiar, un amigo, o incluso la pareja. Son relaciones que nos hacen daño, pero no somos capaces de poner fin. Esa es una señal de una herida emocional latente, que no hemos sido capaces de sanar.
  • Experimentar emociones negativas. Las personas que arrastran heridas desde su infancia, suelen sufrir emociones tales como la rabia, la ira, o el rencor. Son emociones que hacen mucho daño a las personas que las experimentan, porque no saben gestionar que les ocurre, y su comportamiento les aleja de las personas que más quiere, y eso solamente agrava su sufrimiento.
  • No saber poner límites. Una de las señales más comunes de las personas emocionalmente heridas, es el hecho de no saber poner límites. Como sabemos, todos necesitamos poner límites para que los demás sepan que no hacer para que no nos hagan daño. Es un acto de responsabilidad que nos ayuda a tener relaciones más sanas y constructivas. Las personas heridas no son capaces de poner esos límites, por lo cual reciben los ataques o las conductas de los demás que tanto daño hacen, y no son capaces de imponerse.
  • Depender de alguien. Normalmente, las personas que han sufrido tanto, cuando son adultos, buscarán por todos los medios a personas que le den las atenciones y los cuidados que nunca tuvieron. Esa necesidad les llevará a mantener relaciones donde la otra persona siempre esté atento a sus necesidades. La búsqueda de atenciones constantes puede llevar a una persona herida a mantener relaciones totalmente tóxicas.
  • Repetir patrones de conducta. Todas las personas emocionalmente heridas, se han desarrollado mediante experiencias muy negativas. Han aprendido a reaccionar de una determinada manera cuando se enfrentan a situaciones parecidas, es decir, han aprendido a actuar contra aquello que le hace daño, aunque suelan ser comportamientos tóxicos, que agravan más su sufrimiento. Pero es un modo actuar que se irá repitiendo siempre que se viva situaciones parecidas a aquellas que nos hizo daño. 
  • No quieres hablar del pasado. Una persona herida evitará, por todos los medios, tratar nada de su pasado. Revivir ese dolor puede ser algo muy traumático para esa persona, y es por ello que evitará acudir a la consulta de un psicólogo para tratar todas sus heridas del pasado. 

Cómo afrontar el miedo a tratar las heridas

El miedo a tratar las heridas emocionales es normal. A todos nos da miedo revivir todo aquello que nos hizo tanto daño. El ser humano huye del dolor, porque sino no podríamos soportar todo el sufrimiento que hemos padecido, y que padecemos. Pero por mucho que corramos, esas heridas en el alma acaban por encontrarnos, y determinan todo lo que somos, y nos afectan en todos los ámbitos de nuestra vida. No podemos huir de nuestro dolor, ni de nuestro pasado. Tenemos que afrontar nuestros fantasmas para vencerlos. No queda otra.

Somos aquello que hemos vivido, y las experiencias del pasado no podemos cambiarlas. Por mucho que queramos, no podemos olvidar, pero lo que si podemos conseguir, es que ese mismo pasado no nos afecte como lo hace. Es decir, podemos aprender a gestionar todo ese dolor y sufrimiento que nos acompaña desde que éramos pequeños. Es algo que se puede conseguir, pero debemos saber que no podemos hacerlo solos, y tenemos que buscar la ayuda que necesitamos.

La terapia es la única herramienta efectiva para tratar nuestras heridas. Así que, si quieres sanar todo el dolor que has sufrido a lo largo de tu vida, debes apostar por la ayuda psicológica. Gracias a la terapia podrás tener las herramientas que necesitas para afrontar tu dolor. Al final, todo se basa en ser responsables con nosotros mismos, y buscar aquella paz que tanto necesitamos. Somos nuestra responsabilidad, y cada uno debe apostar por sentirse bien. Así que apuesta por ti, y apuesta por la terapia. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

Scroll al inicio