El tiempo no lo cura todo

El tiempo no lo cura todo

Ante el dolor propio o de otra persona siempre hemos utilizado la gran frase “el tiempo lo cura todo”. Es la frase utilizada por antonomasia para aliviar el dolor que podemos llegar a sentir en un determinado momento. Necesitamos tener esa esperanza en los momentos más oscuros. Queremos creer que el día de mañana estaremos mejor. Pero lo cierto es que es una creencia falsa y peligrosa. El tiempo no lo cura todo. El tiempo por sí solo no cura nada.

Es cierto que es una frase que nos sirve para alentar y dar ánimos a quien está pasando por un momento muy delicado y doloroso. Pero al decirle eso a alguien le estamos instando a que no haga nada por superar su problemática, y que deja actuar al tiempo como único método para aliviar su malestar. Es un engaño que puede hacer mucho daño a la persona que acepta la afirmación de que el tiempo todo lo cura como algo real.

Todo el dolor que no gestionamos correctamente, lejos de desaparecer, quedan permanentemente almacenados en nuestro interior. Una vez dentro de nosotros irá aumentando silenciosamente hasta que el daño sea demasiado grande para superarlo.

Si confiamos en el tiempo, nos convertimos en entes pasivos dispuestos a dejar nuestras vidas en manos de los caprichos de un destino incierto. No podemos esperar que el tiempo haga todo el trabajo, mientras que nosotros nos ponemos en un segundo plano a la espera de la esperada cura. Tenemos que entender que el tiempo no lo cura todo.

El que hace caso al mensaje se convierte inevitablemente en una víctima pasiva, que en lugar de sentirse responsable de su vida, espera pacientemente que las cosas cambien por si solas. Por la mediación de tiempo. Así se evita hacer el esfuerzo de decidir, actuar, pensar, expresar, arriesgar, etc. Es decir, se ahorran la difícil tarea de vivir.

Entre las consecuencias de dejar pasar el tiempo y no actuar en la problemática que estamos sufriendo, nos encontramos con la ansiedad, el estrés, la depresión, etc.

La importancia de sanar las heridas

Cuando atravesamos un momento de dolor, o estamos padeciendo una problemática que no podemos superar por nosotros mismos, es necesaria la búsqueda de ayuda. No sanar las heridas emocionales y psicológicas a tiempo acarrea desarrollar otras enfermedades, como por ejemplo puede ser la ansiedad o la depresión.

Cuando una problemática no la hemos superado, queda ahí en nuestro interior. El tiempo quizás pueda hacer que nos olvidemos de ello. Pero todo lo que no se supera siempre vuelve. En cuanto nos enfrentemos a una situación igual de dolorosa, todos “nuestros fantasmas pasados” regresan. Por ese motivo es necesario que pidamos ayuda, y superemos aquello que somos incapaces de afrontar por nosotros mismos.

Pongamos un ejemplo: Una persona que ha sufrido una ruptura en su relación de pareja. Es un dolor que con el tiempo se va diluyendo, pero todos aquellos temas pendientes con su expareja y con sus sentimientos, que no han sido debidamente tratados y sanados, quedarán en su interior, aflorando cada vez que dicha persona tenga una nueva relación. Su problemática quedará enquistada y afectará a todas las relaciones futuras. Solamente podrá cerrar esas viejas heridas tratándolas. Con ello podrá iniciar una nueva y fructífera etapa.

El ejemplo anterior nos ayuda a entender que él por sí solo, el paso del tiempo no es suficiente. Los problemas quedan latentes, esperando surgir en cuando revivamos situaciones o experiencia similares.

El tiempo no lo cura todo. El tiempo solamente diluye y minimiza nuestro dolor, pero este nunca desaparece del todo, creando una sensación falsa de superación.

No te apegues al pasado

Dejar atrás el pasado también conlleva dejar atrás el dolor que nos produjo. Debemos ser capaces de soltar de una vez todas las experiencias vividas, y dándole la bienvenida a nuestro valioso presente. Solo tratándonos podemos pasar página.

Si no eres capaz de superar tu pasado, lo vas a revivir una y otra vez en tu presente. El dolor será cada vez más intenso y tu capacidad de superación cada vez estará cada vez más mermada. Por ello debemos revisar todo lo que nos quedó pendiente de afrontar y superar. Solamente así viajaremos sin “mochila”. El apego a nuestro pasado es un peso demasiado alto para tenerlo que arrastrar en nuestro presente.

Lo que cura es el trabajo consciente de las emociones y de las experiencias dolorosas, no el paso del tiempo. Nos curamos nosotros mismos cuando somos capaces de implicarnos en nuestro propio crecimiento personal. Y nos damos la oportunidad de revisar y sanar todas aquellas heridas abiertas.

En un proceso terapéutico se pueden revisar esas viejas heridas y tratarlas. Gracias a ello podemos ser conscientes de todo lo que arrastramos del pasado, y pudiendo expresar y trabajar las emociones que en su momento no pudimos gestionar adecuadamente. Solamente de ese modo podemos liberarnos de todo ese dolor.

Heridas que el tiempo no cura

Existen algunos signos que nos ayudan a saber si tenemos heridas pendientes de tratar. Y son:

  • Revivir una y otra vez, voluntaria o involuntariamente, personas, circunstancias o emociones relacionadas con el pasado.
  • Realizar conversaciones imaginarias en las que podemos expresar aquello que deberíamos haber dicho en su momento a alguien.
  • Situaciones presentes nos recuerdan a una de pasado, no permitiéndonos estar presentes en ella.
  • Tener miedo a volver a sufrir el dolor que hemos sufrido anteriormente. No permitiéndonos experimentar nuevas experiencias y relaciones.
  • Cuando lo que le sucede a una persona de nuestro entorno nos recuerda inevitablemente a algo que ya vivimos, haciendo que nos impliquemos en exceso en intentar dar nuestra ayuda.
  • Si sentimos que algún suceso pasado nos ha marcado en nuestras vidas.

Te recomiendo que busques ayuda si te identificas en algunos de estos signos. Con ello podrás reelaborar y cerrar las viejas heridas que han quedado abiertas en tu interior. Podrás deshacerte de tan elevado peso. No confíes en el tiempo, porque el tiempo no lo cura todo.

El tiempo nos puede ayudar en nuestro proceso curativo, pero solamente ti tenemos la capacidad y la valentía de comprometernos en nuestro bienestar, buscando tratar las viejas heridas y cerrarlas de una vez por todas.

Es necesario implicarnos en nuestra sanación, y ser responsables de nosotros mismos. Solamente así podremos llevar a vivir con una mayor consciencia y plenitud.

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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