¿Qué es el insomnio?

El sueño es la herramienta que tiene nuestro organismo para recuperarse tanto físicamente como mentalmente de la actividad diaria. Dormir es necesario, y buena parte de nuestro bienestar depende del hecho de tener un buen descanso. El insomnio puede debilitar nuestro bienestar físico y emocional.

El insomnio es un trastorno que nos impide conciliar el sueño, mermando nuestro bienestar y calidad de vida. Las personas que sufren insomnio padecen una duración y una calidad del sueño baja interfiriendo en su vida cotidiana. Este trastorno se puede manifestar mediante una dificultad para iniciar el sueño, para mantenerlo o despertarse adelantadamente.

Causas del insomnio

Existen cuatro causas:

  • Cambios fisiológicos: a lo largo de nuestra vida se producen cambios en el patrón del sueño. Cuando más envejecemos las horas de sueño se reducen, la calidad del sueño es menor, y existe un aumento de la somnolencia diurna.
  • Estilo de vida: cambios constantes de horario, ya sean por cuestiones laborales o por viajes (jet-lag), que provocan alteraciones en el ritmo circadiano.
  • Fármacos: determinados medicamentos pueden alterar nuestro sueño.
  • Patologías físicas o psicológicas: existen diversas patologías asociadas con el insomnio, como por ejemplo la ansiedad, depresión, o enfermedades cardiovasculares, trastornos pulmonares, etc.

Tipos de Insomnio

  • Transitorio: el periodo es menor de tres semanas. Su origen se debe a diversos factores, que generalmente pueden ser modificados, como pueden ser los factores ambientales, los relacionados con el estilo de vida, ciertas enfermedades y por diversos fármacos.
  • Crónico: su periodo es superior a las tres semanas de duración. Se consideraría como una patología que interfiere en las actividades diarias, y que tiene graves consecuencias físicas y psíquicas.

Consejos para una buena higiene del sueño

  • Lugar de descanso adecuado. Eliminar cualquier ruido, luces y una temperatura adecuada.
  • Sentir comodidad. La cama debe estar hecha, y utilizar pijamas cómodos.
  • Mente despejada. Debemos irnos a dormir teniendo la mente despejada, no pensando por ejemplo en lo que deberemos hacer al día siguiente.
  • Relajación. No realizar actividades físicas ni que requieran un desgaste mental. Es fundamental estar lo más relajado posible antes de irse a dormir.
  • No dormir durante el día. Evitar dormir siestas diurnas que no nos ayudará a conciliar el sueño por la noche.
  • Mantener una rutina diaria nos proporcionará que nuestro organismo esté estable porque se establecen unas pautas cotidianas. Es conveniente hacer lo mismo antes de irnos a dormir, como por ejemplo: beber agua, lavarnos los dientes, etc.
  • Evitar los malos hábitos. Antes de irnos a dormir hay que evitar comer en exceso, beber alcohol, ni fumar debido a que pueden alterar nuestra sensación de cansancio o alterar la conciliación del sueño.

Estos consejos pueden ayudarnos a combatir el insomnio, y crear hábitos que nos permitan conciliar el sueño con más facilidad. Si se sigue padeciendo insomnio, después de la tercera semana, se debería buscar ayuda profesional con tal de superar la problemática.

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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