La queja como manipulación emocional

La queja como manipulación emocional

Existen personas cuyas carencias emocionales les empuja a manipular a los demás, para de ese modo conseguir todo aquello que desean. Son personas tóxicas que solo miran por ellas, y son capaces de destruir a los demás con tal de alcanzar sus metas. El daño que puedan hacer a los demás, simplemente no les importa. Y una de las tácticas más efectivas para someter a alguien con la queja como manipulación emocional.

La queja es una herramienta muy efectiva a la hora de manipular a los demás. Lamentarse por todo y hacer reproches es también una táctica victimista. Tenemos que entender que los manipuladores emocionales, siempre buscarán víctimas bondadosas, a las que les importe los demás. Cuando alguien se queja se hace la víctima, y habrá siempre alguien dispuesto a ayudar a esa persona sea como sea. La queja como manipulación emocional es muy efectiva.

Quien utiliza la queja busca hacer culpable a los demás, y más concretamente a su víctima, Cuando alguien se siente culpable de algo, puede ser más fácilmente manipulable, ya que son personas que harán lo que sean por remediar el supuesto daño o error que han cometido, y volver a sentirse bien. Esa vulnerabilidad es aprovechada por los manipuladores emocionales, para conseguir todo aquello que desean de sus víctimas.

Quejarse y reprochar en todo momento, garantiza que la víctima esté siempre pendiente a las demandas del manipulador. Pero lo cierto es que cuando la queja se utiliza como método de manipulación, las víctimas suelen acabar cansándose de tantas demandas, ya que las quejas suelen ir creciendo en frecuencia y en intensidad. Es una táctica de manipulación muy efectiva a corto plazo.

Qué esconde la queja

Quejarse por todo al final acaba siendo un modo de vida para este tipo de manipuladores emocionales. Cuando se dan cuenta de que al utilizar técnicas de manipulación tan efectivas como la queja, el reproche o la crítica, tienen la atención permanente de sus víctimas, quien se queja de forma constante, será cada vez más demandante.

Este tipo de manipuladores emocionales, utilizan la queja como método de poder. Quien suele sentirse culpable por todo, al estar al lado de alguien se queda por cualquier cosa, intentará hacer todo lo posible para que esta persona se sienta bien. Es un hecho que este tipo de manipuladores aprovecharán para su propia conveniencia.  La queja como manipulación emocional es una táctica muy efectiva para manipular a los demás.

Por tanto, podemos decir que la queja esconde una intencionalidad clara de manipulación. Las personas que la utilizan intentarán mostrarse como una víctima, y de ese modo conseguir la atención que necesitan de los demás. La queja es solo una herramienta de poder, capaz de manipular a quien se preocupa por las demás personas.

La queja como forma de vida

Quejarse puede convertirse en toda una forma de vida. Si cuando un manipulador emocional se queja, y ve que su víctima le atiende como quiere, repetirá la misma conducta hasta que deje de funcionar, porque la queja funciona a corto y medio plazo, ya que al final las personas siempre se cansan de escuchar las mismas quejas, y recibir tanta negativa. Es entonces cuando la queja como manipulación emocional pierde toda su efectividad.

Las personas que suelen quejarse por todo, lo hacen porque hay alguien que les escucha. Quejándose buscan obtener la atención de los demás, y aprovecharse de ello. Al final acaba siendo una herramienta para obtener el poder de someter a los demás su voluntad. Se aprovechará siempre de la bondad de los demás para obtener aquello que desea o anhela.

Pero quien utiliza la queja como método de manipulación, al igual que el resto de manipuladores emocionales, al final acaban convirtiéndose en personas grises, que necesitan de los demás para sentirse plenos y felices. Es una felicidad ficticia, ya que son incapaces de relacionarse de un modo correcto de los demás, ni desarrollarse emocionalmente de un modo sano y constructivo.

Emplear la queja constante realmente destruye tanto a quien aplica esa técnica de manipulación, como a la persona que va destinada. Nadie va a soportar eternamente las quejas de los demás. Al principio puede hacerle caso, e incluso actuar con tal de esa persona se sienta bien y no se queje, pero al final cuando alguien se queja de forma reiterada, todo el mundo se cansa de ello.

La queja como manipulación emocional es muy efectiva, pero solo lo es durante un breve periodo de tiempo. Después las personas suelen no hacer caso a quien se queja de forma constante. Por ese motivo, esta clase de manipulador suele ser tan insistente al principio, ya que sabe que su técnica solo será efectiva durante un tiempo muy determinado. Al final las víctimas, suelen alejarse de ellas, y se quedan absolutamente solos hasta que no encuentren a su próxima víctima.

Cómo frenar a quien usa la queja como manipulación

Quejarse es siempre una actitud negativa, independientemente si se utiliza para manipular o no. La persona que la utiliza siempre lo hace bajo la negatividad. Uno no puede quejarse de todo y todo el tiempo. Al final acaban cansando a las personas que tienen a su alrededor, y a ellos mismos, destruyéndolos emocionalmente. 

Al final las personas suelen alejarse de quien se queja constantemente. Nadie quiere que escuchar las quejas de otras personas. Quizás algunas hagan caso a las primeras quejas, pero al final se cansan de ello. Por eso, podemos decir que la queja como manipulación emocional es totalmente ineficaz a largo plazo.

Para no caer en ese tipo de manipulación, lo principal que debemos hacer es establecer nuestros límites. Tenemos que dejar claro a esa persona que no queremos escuchar más sus quejas, y que no vamos a caer en el error de hacerle caso. Si esa persona no respeta esos límites, deberemos tomar la decisión de alejarnos lo más posible, si no queremos seguir escuchando las quejas constantes de ese tipo de manipulador emocional. No tenemos por qué estar siempre pendientes de los demás. ¡Adelante!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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